DESANDANDO CAMINOS,
tejiendo finas cuentas,
donde el aire infranqueable
besa ávido tus hojos
en desveladas noches soñolientas.
La calma del cielo es sólo aparente,
como la profundidad impenetrable,
donde únicamente el agitado Zeus
puede sostener el corazón del hombre.
¿Quién robó el perfume de los besos?
¿Quién deshizo sin castigo- el fulgor
de las indómitas pasiones?
Aviso para navegantes:
el eco de tu risa
quisiera beber para siempre,
desde la atalaya de la desmemoria
que como un viejo poema se desvanece.
tejiendo finas cuentas,
donde el aire infranqueable
besa ávido tus hojos
en desveladas noches soñolientas.
La calma del cielo es sólo aparente,
como la profundidad impenetrable,
donde únicamente el agitado Zeus
puede sostener el corazón del hombre.
¿Quién robó el perfume de los besos?
¿Quién deshizo sin castigo- el fulgor
de las indómitas pasiones?
Aviso para navegantes:
el eco de tu risa
quisiera beber para siempre,
desde la atalaya de la desmemoria
que como un viejo poema se desvanece.