desapercibido

Melquiades San Juan

Poeta veterano en MP
Primero fue la hoja seca
luego
los últimos minutos de un cantar que se rompe.
Campanas...
Suenan campanas...
Suenan ecos prisioneros del hábito
llamando a celebrar cacareando
como si fuera fiesta de gallinas.
El frío viene y castiga
deja saber el precio del último minuto.
Nada termina ni empieza, bien se sabe.
Es el irrenunciable mal
de medir y contar y explicar.
Y a pesar de la historia y los vanos sacrificios
Cain rige a la fe.
Los mercaderes recogieron sus mesas,
la fe se ha vuelto mercancía.
La Pasión es industria.
Dios mira y calla
perdona
los devotos sentencian y castigan.

Miro a mis pies y las hojas secas han desaparecido
nada cruje, que muerto, haya sido verdadero.
En lo alto del hombre
-con disfraz de cabellos-
milita en su universo
el latido, que mira
una senda en todos los espejos.
 
Primero fue la hoja seca
luego
los últimos minutos de un cantar que se rompe.
Campanas...
Suenan campanas...
Suenan ecos prisioneros del hábito
llamando a celebrar cacareando
como si fuera fiesta de gallinas.
El frío viene y castiga
deja saber el precio del último minuto.
Nada termina ni empieza, bien se sabe.
Es el irrenunciable mal
de medir y contar y explicar.
Y a pesar de la historia y los vanos sacrificios
Cain rige a la fe.
Los mercaderes recogieron sus mesas,
la fe se ha vuelto mercancía.
La Pasión es industria.
Dios mira y calla
perdona
los devotos sentencian y castigan.

Miro a mis pies y las hojas secas han desaparecido
nada cruje, que muerto, haya sido verdadero.
En lo alto del hombre
-con disfraz de cabellos-
milita en su universo
el latido, que mira
una senda en todos los espejos.



Me ha transportado a un paisaje rural, una tarde de otoño frío, algunos ancianos devotos acuden al rosario.
...Alguien observa la historia dentro de esa historia.

Puede que no tenga nada que ver pero... no me pasó desapercibido.

Saludos
Uqbar
 
Primero fue la hoja seca
luego
los últimos minutos de un cantar que se rompe.
Campanas...
Suenan campanas...
Suenan ecos prisioneros del hábito
llamando a celebrar cacareando
como si fuera fiesta de gallinas.
El frío viene y castiga
deja saber el precio del último minuto.
Nada termina ni empieza, bien se sabe.
Es el irrenunciable mal
de medir y contar y explicar.
Y a pesar de la historia y los vanos sacrificios
Cain rige a la fe.
Los mercaderes recogieron sus mesas,
la fe se ha vuelto mercancía.
La Pasión es industria.
Dios mira y calla
perdona
los devotos sentencian y castigan.

Miro a mis pies y las hojas secas han desaparecido
nada cruje, que muerto, haya sido verdadero.
En lo alto del hombre
-con disfraz de cabellos-
milita en su universo
el latido, que mira
una senda en todos los espejos.

Que el señor con disfraz de cabello, recuerde que su viaje es pasajero y que perciba el verdadero valor de la vida y su entorno, no todo es mercancía no todo se puede gobernar... Muy reflexivo y profundo tu poema, grandes letras Melquiades, saludos y linda tarde para ti.
 

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