JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahí los veo, seres descarnados
deambulantés, sin mente sin razón
sin alma, y sin corazón.
Perdidos en el tiempo,
perdidos en su propio mundo,
caminantes sin destino,
mirados con Horror,
y con repudio.
Yo los veo ahí, taciturnos
esperando que el viejo reloj suene,
ese viejo reloj,
donde pasan las horas, minuto a minuto,
segundo a segundo,
como día a día pasa su vida,
hundido en la melancolía.
Seres descarnados,
y descarnados, porque en un tiempo,
ellos fueron amados, fueron idolatrados,
y cubrían su cuerpo de amor
cubrían su cuerpo de pasión,
tenían su propia alma y su propio corazón.
Son seres deambulantés, victimas
de su propio destino,
que construyeron de su torpeza,
y de su propio egoísmo.
que los convirtieron en aves,
sin alas, y sin camino.
Son así, ellos los seres descarnados,
los que a diario veo,
los que a diario ven el viejo reloj,
los que a diario deambulan por las calles,
los que un día fueron amados,
los que un día les llamaron gente,
los que un día tendrán hogar
donde vivir,
para volver a nacer,
y ser feliz.
Seres descarnados los llamo yo
porque así me he inspirado,
pero son seres humanos también,
son los que viven en la calle,
por todos los rincones
tal vez del mundo olvidados.