Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Limite del Parque Independencia
y la gran Oroño,
adornados,
por el sol de las dos de la tarde,
espían mis ojos
este cuadro viviente.
A mis pies la tierra
el pasto, una caja y varias
colillas de cigarrillos.
Un grupo de palomas
juega a mi costado
algunas revoloteando
otras buscando lombrices.
Donde termina
la sombra de mi árbol
hay un faro apagado,
su cuerpo esta invadido
por un enjambre de alguaciles
que bailan como nativos
la danza de la lluvia.
En el centro del parque
hay un camino
y cada tanto pasa alguien:
un estudiante con calor,
un padre e hijo en bicicleta,
una corbata apurada
y un abuelo y una abuela.
Un gran sauce
gobierna a los otros árboles
bajo sus ramas siempre es noche
y es hogar de mil aves.
Mi horizonte es la calle
y mil autos aglomerados,
luego viene un cielo atardeciendo.
y la gran Oroño,
adornados,
por el sol de las dos de la tarde,
espían mis ojos
este cuadro viviente.
A mis pies la tierra
el pasto, una caja y varias
colillas de cigarrillos.
Un grupo de palomas
juega a mi costado
algunas revoloteando
otras buscando lombrices.
Donde termina
la sombra de mi árbol
hay un faro apagado,
su cuerpo esta invadido
por un enjambre de alguaciles
que bailan como nativos
la danza de la lluvia.
En el centro del parque
hay un camino
y cada tanto pasa alguien:
un estudiante con calor,
un padre e hijo en bicicleta,
una corbata apurada
y un abuelo y una abuela.
Un gran sauce
gobierna a los otros árboles
bajo sus ramas siempre es noche
y es hogar de mil aves.
Mi horizonte es la calle
y mil autos aglomerados,
luego viene un cielo atardeciendo.