sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descubriendo la habitación 46
que se hospeda en la imagen
no se sabe de donde vino
su paisaje quedó sin luz
pero a la vez se comunicaba
su propio número
para llevar su destino
a su respuesta,
no sabía si todo era cierto
si las fotos de su rostro
iban a descubrir su voz
y su escena.
En cada lado de los pensamientos
la lluvia incrementó su puesta a punto
su derecho de consciencia
se incrementaba en su apariencia
hasta llevar su mundo
a su propio descubrimiento.
En donde cada pensamiento
era llevado
a donde los lugares
se integraban en cada anonimato.
En cada lado de la puerta
se encendía la magia
mediante un hotel que dibujó
su propia leyenda
en la curvada cerradura
pues cada lado
era su propio resumen
que iba gritando a su mirada.
Se dispersaban las gotas
que entonaban las mareas
intentaban distraer cada movimiento
seguir a su paisaje
en la aventura
al ver una imagen borrosa
que hacia música
y que entraba en las velas
para apagarse
en su propio recuerdo
de ver como en la habitación 46
se interponía la fuerza mental
y la cara sentimental
de haber venido
a ver a su alma letal.
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