Pablo walfisch
Pablo walfisch
Abrir el cielo en este día gris
y descubrir que no hay nada,
solo ese silencio placentero
que dan los ojos,
tus ojos.
Solo la mirada posada en tu boca,
para escuchar un momento.
Un segundo.
La palabra exacta es muda.
Pero la bocanada suelta el grito,
un espasmódico grito,
viaja en ese cielo gris,
los ojos del desamor nos persiguen por siempre.
Escondemos la cabeza en la arena,
sentimos esa sensación,
la del ahogo,
tan parecido al alivio que nos deja sin aire.
y descubrir que no hay nada,
solo ese silencio placentero
que dan los ojos,
tus ojos.
Solo la mirada posada en tu boca,
para escuchar un momento.
Un segundo.
La palabra exacta es muda.
Pero la bocanada suelta el grito,
un espasmódico grito,
viaja en ese cielo gris,
los ojos del desamor nos persiguen por siempre.
Escondemos la cabeza en la arena,
sentimos esa sensación,
la del ahogo,
tan parecido al alivio que nos deja sin aire.