…Transitado, gastado por el sol,
que doblega las palmeras y robles
reclamadores del viento, que lleva
en el hangar de su vientre
las hojas alegres de algún periódico local
y bailarinas bolsas
berrean desentendidas de mis pasos,
me someto al vicio de pensar en tus tardes
mientras trastabillo
por la quebrada calle del Centro del Mundo;
un poco más abajo de mi sombra
y un tanto más arriba de mi risa
único lugar del universo cerca de todo
y lejos de nada
donde se dilapida la mirada que me concluye.
Ah! Volveré, a desvencijar las tardes
mimetizado en los acordes de mi vieja Barranquilla
precisamente,
allí,
donde brota el Centro del Mundo
como un manantial de marimondas
y tu,
mujer sin sombrero
estarás esperando el próximo carnaval
para empotrarme en tu ceguera.
que doblega las palmeras y robles
reclamadores del viento, que lleva
en el hangar de su vientre
las hojas alegres de algún periódico local
y bailarinas bolsas
berrean desentendidas de mis pasos,
me someto al vicio de pensar en tus tardes
mientras trastabillo
por la quebrada calle del Centro del Mundo;
un poco más abajo de mi sombra
y un tanto más arriba de mi risa
único lugar del universo cerca de todo
y lejos de nada
donde se dilapida la mirada que me concluye.
Ah! Volveré, a desvencijar las tardes
mimetizado en los acordes de mi vieja Barranquilla
precisamente,
allí,
donde brota el Centro del Mundo
como un manantial de marimondas
y tu,
mujer sin sombrero
estarás esperando el próximo carnaval
para empotrarme en tu ceguera.
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