Agosto era una flor,
nos mantenía,
dudando y sospechándonos
de la brisa, la misa,
que no nos perdonó.
La noche nos alaba
la prisa de acercarnos,
las gotas, el papel.
Despertaban las pieles
un sudor congelado,
y solo fue una tarde, una mano,
herida de crepúsculos,
manchada por la espuma
que sube y que regresa.
Agosto era una flor,
nos mantenía.
He dejado mi mano en un andén
despidiendo los dedos
de tu melancolía.
Y al fondo del vagón voy con mi cruz,
evocando recuerdos de tu aliento,
la luz,
que perdimos después
de volver a no vernos...
Desde un rincón.
El último.
Voy bordando memorias
en un mosaico azul,
en un puzle bermejo,
transmutándonos.
Sin olvidarme nunca,
de agosto,
de la bruma.
De bendecir la espuma
que me trae de regreso.
nos mantenía,
dudando y sospechándonos
de la brisa, la misa,
que no nos perdonó.
La noche nos alaba
la prisa de acercarnos,
las gotas, el papel.
Despertaban las pieles
un sudor congelado,
y solo fue una tarde, una mano,
herida de crepúsculos,
manchada por la espuma
que sube y que regresa.
Agosto era una flor,
nos mantenía.
He dejado mi mano en un andén
despidiendo los dedos
de tu melancolía.
Y al fondo del vagón voy con mi cruz,
evocando recuerdos de tu aliento,
la luz,
que perdimos después
de volver a no vernos...
Desde un rincón.
El último.
Voy bordando memorias
en un mosaico azul,
en un puzle bermejo,
transmutándonos.
Sin olvidarme nunca,
de agosto,
de la bruma.
De bendecir la espuma
que me trae de regreso.
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