DESDE EL MIRADOR
Oh Cielos ved al hombre,
arrastrar esa vacua soledad.
Si sabéis llamarlo por su nombre
miradlo en ese banco en la ciudad.
Ausente el numeroso vecindario,
aun siendo ya de día,
hasta los perros llevan compañía,
y él parece empezar su afán diario.
Y yo que en el calor
de la casa me tomo un café bueno
lo observo desde el alto mirador
dentro de los cristales, medio ajeno
al constante fragor
del batallar del tráfico y la gente.
Tal vez solo con un pequeño aporte
se salve en la jornada el indigente,
cuando otros van corriendo por deporte
de forma diligente,
vestidos hasta el mínimo detalle
—matinal y autoimpuesto protocolo—.
Me distraigo un momento de la calle,
y en la calle me encuentro el banco solo.
Salva Glez. Moles.
20/12/2025.
Oh Cielos ved al hombre,
arrastrar esa vacua soledad.
Si sabéis llamarlo por su nombre
miradlo en ese banco en la ciudad.
Ausente el numeroso vecindario,
aun siendo ya de día,
hasta los perros llevan compañía,
y él parece empezar su afán diario.
Y yo que en el calor
de la casa me tomo un café bueno
lo observo desde el alto mirador
dentro de los cristales, medio ajeno
al constante fragor
del batallar del tráfico y la gente.
Tal vez solo con un pequeño aporte
se salve en la jornada el indigente,
cuando otros van corriendo por deporte
de forma diligente,
vestidos hasta el mínimo detalle
—matinal y autoimpuesto protocolo—.
Me distraigo un momento de la calle,
y en la calle me encuentro el banco solo.
Salva Glez. Moles.
20/12/2025.
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