Évano
Libre, sin dioses.
.
En la hondonada de un valle tenebroso
lloran desconsoladas las hojas de un árbol triste
porque no pueden alcanzar al sol que las busca.
Ve la ninfa del árbol el baile de rayos de luz desde la sombra,
y con eso le basta a la dríade para ser feliz.
Pero el cuerpo del árbol necesita ser y estar,
abandonar la soledad que cree que le embarga.
No sabe el árbol torpe, que todo lo tiene en él,
que sólo se necesita a sí mismo y a su ninfa,
y entrar dentro de sí, olvidando el fúnebre exterior.
Ya los rayos llegarán, besando, para despertarlos.
En la hondonada de un valle tenebroso
lloran desconsoladas las hojas de un árbol triste
porque no pueden alcanzar al sol que las busca.
Ve la ninfa del árbol el baile de rayos de luz desde la sombra,
y con eso le basta a la dríade para ser feliz.
Pero el cuerpo del árbol necesita ser y estar,
abandonar la soledad que cree que le embarga.
No sabe el árbol torpe, que todo lo tiene en él,
que sólo se necesita a sí mismo y a su ninfa,
y entrar dentro de sí, olvidando el fúnebre exterior.
Ya los rayos llegarán, besando, para despertarlos.