Desde la trinchera

mustiowlady

Poeta recién llegado
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Yo también tengo frió, pues perdí de mis pies;
La sensibilidad u la inercia de andar.
Veo en el reflejo de mis negras lagrimas;
La mujer que lejos de aquí vela por mí.

Veo en el sufrimiento de mis camaradas;
La moral, a la altura de nuestras botas.
Veo en la sangrienta tierra, debajo de mí,
El sepulcro; de la esperanza de volver.

Escucho gruñir de dolor mis entrañas;
Ya el hambre ha comenzado a devorarme.
La humedad del ambiente se burla de mí,
Y el sol; ha caído muerto apagando el calor.

El sonido del mártir acuna mi ser,
El hedor de los caídos perfuma el lugar
Y mi única compañera, fiel se acero;
Ya no le quedan ganas de disparar más.

El señor del averno, fijo me mira,
Me asecha desde el bosque de los sollozos,
Para llevar mi alma de esta trinchera
Al reino en el abismo de los lamentos.

Las fuerzas, de mi cuerpo se han esfumado,
Del otro lado del bosque se halla el rival.
Mis temblorosas manos me piden luchar,
Pero mi cuerpo en la trinchera se muere.

Bajo el umbral del dolor y la ternura
Recuerdo con una sonrisa en el rostro;
A mis padres, mis amigos y a mi amada
Que en su vientre, cuida a un niño que me espera.

Y desde lo más mustio de la trinchera
Le dibujo, en el aire, con mis suspiros
Mis ultimas palabras de amor y poesía;
A la muerte, a mis camaradas y a mi amor.

...a mis camaradas, amigos y cursos. primeros en llegar, últimos en la retirada...
 
Última edición:
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Yo también tengo frió, pues perdí de mis pies;
La sensibilidad u la inercia de andar.
Veo en el reflejo de mis negras lagrimas;
La mujer que lejos de aquí vela por mí.

Veo en el sufrimiento de mis camaradas;
La moral, a la altura de nuestras botas.
Veo en la sangrienta tierra, debajo de mí,
El sepulcro; de la esperanza de volver.

Escucho gruñir de dolor mis entrañas;
Ya el hambre ha comenzado a devorarme.
La humedad del ambiente se burla de mí,
Y el sol; ha caído muerto apagando el calor.

El sonido del mártir acuna mi ser,
El hedor de los caídos perfuma el lugar
Y mi única compañera, fiel se acero;
Ya no le quedan ganas de disparar más.

El señor del averno, fijo me mira,
Me asecha desde el bosque de los sollozos,
Para llevar mi alma de esta trinchera
Al reino en el abismo de los lamentos.

Las fuerzas, de mi cuerpo se han esfumado,
Del otro lado del bosque se halla el rival.
Mis temblorosas manos me piden luchar,
Pero mi cuerpo en la trinchera se muere.

Bajo el umbral del dolor y la ternura
Recuerdo con una sonrisa en el rostro;
A mis padres, mis amigos y a mi amada
Que en su vientre, cuida a un niño que me espera.

Y desde lo más mustio de la trinchera
Le dibujo, en el aire, con mis suspiros
Mis ultimas palabras de amor y poesía;
A la muerte, a mis camaradas y a mi amor.

...a mis camaradas, amigos y cursos. primeros en llegar, últimos en la retirada...
Analizar instantes intensos y dejar llevarse en ese
arrastre donde el recuerdo es como una devocion
que va pintando una escenografia exclusiva.
me ha gustado el poder atractivo de la obra.
felicidades y saludos de luzyabsenta
 

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