Fredmore
Romano Manfre More
Desde el balcón de mi sencillo apartamento
la vida que pasa observo, es mi entretenimiento,
con la lectura y la meditación
y de las horas del día la sucesión.
Los balcones son los ojos observadores
de sus nostálgicos moradores,
desde aquí más azul el cielo vemos
y al vecino a nuestro lado lo tenemos.
Los árboles allá abajo en la avenida,
sus hojas más verdes hoy y con nueva vida,
entre sus ramas los pájaros felices revolotean,
asombrados de la soledad, vivaces cotorrean.
En la calle poca circulación vehicular,
las familias recluidas en su hogar.
es la rutina de mi condición senil,
pero inusual para la edad infantil.
La plaza sin bullicio, ni aglomeración,
el aire más limpio, menos contaminación,
autos, barcos, trenes y aviones
han reducido de sus gases las emisiones.
Sin ser del aislamiento una apología,
si estas reflexiones fueran de valía
para volver a la habitual actividad,
vaya el humilde aporte de mi avanzada edad.
la vida que pasa observo, es mi entretenimiento,
con la lectura y la meditación
y de las horas del día la sucesión.
Los balcones son los ojos observadores
de sus nostálgicos moradores,
desde aquí más azul el cielo vemos
y al vecino a nuestro lado lo tenemos.
Los árboles allá abajo en la avenida,
sus hojas más verdes hoy y con nueva vida,
entre sus ramas los pájaros felices revolotean,
asombrados de la soledad, vivaces cotorrean.
En la calle poca circulación vehicular,
las familias recluidas en su hogar.
es la rutina de mi condición senil,
pero inusual para la edad infantil.
La plaza sin bullicio, ni aglomeración,
el aire más limpio, menos contaminación,
autos, barcos, trenes y aviones
han reducido de sus gases las emisiones.
Sin ser del aislamiento una apología,
si estas reflexiones fueran de valía
para volver a la habitual actividad,
vaya el humilde aporte de mi avanzada edad.