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Desde mi cárcel

Con la noche a cuestas

el cuerpo cansado

el recinto oscuro y el día

por venir...

Con las puertas clausuradas

y la brisa artificial, las horas,

ésas horas del día, pero sin luz

que el mundo está pariendo

un nuevo despertar.

Y mientras tanto

detrás de las ventanas

el mundo es gris, los árboles

están en silencio

imprevisto surge el dolor

algunas lágrimas son derramadas...

Hay un reloj a mi izquierda

hace años no da la hora, este

ha muerto, pues

se le ha acabado el tiempo...

Allá afuera parece que llovieran cenizas

que caen del cielo las ruinas

que las sombras están en su justo

lugar.

Mis ojos desfallecen, necesitan

la opacidad del recinto, donde viven

las miradas, donde los abismos

se dejan ver.

Cierro los ojos

necesito la paz del silencio

con su techo de roble

de donde cuelgan las incineradas

memorias, hechas brasa y hollín

de tanto pensar en ellas...

El camino hasta aquí es oscuro

los perros no ladran, no aúllan

la muerte está lejos. La cuesta

tupida de miedo, ni modo caminar

por ella, ni con velas, no sea que

me confundan con la Santa Compaña.

Y mis ojos dispersos que deambulan

por las crines de la noche, sus orbes

rodean mi aposento

delante de los barrotes se esmeran

en su rito, su luz ciega mi mirada.

A lo lejos nubes fantasmales

duermen sobre las montañas, éstas

eran poseídas, su follaje se convertía

en la piel que lleva el manto

y a pesar de su semblante pálido

y agonizante, eran libres!

Mis manos intentaron acercarse

sentir su humedad, su frío, su flotar.

Desde mi cárcel el mundo sigue

que el miedo no está afuera, está

aquí adentro, dentro de mí, desde

la prohibida libertad que me da la vida

de no amar a quien amo

detrás de los barrotes de esta

circunstancia que me impide

volar tan lejos, hacia tus besos

hasta tus brazos.

Esta es mi cárcel! donde avisoro el miedo

la muerte y el silencio, los caminos

tenebrosos, que con libertad vagan

mientras mi amor sufre, y mi alma

en pena llora de tristeza esperando

la visita por caridad de alguna de estas

inoportunas compañías...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328

Bello poema. Hay días así,plenos de nostalgia, que a veces hasta la lágrimas se quieren desbordar, pero es un fenómeno de las almas sensibles, lo bueno, es que esta mismas también son optimistas y pronto se sonreirá
Un abrazo mi amigo
 
Bello poema. Hay días así,plenos de nostalgia, que a veces hasta la lágrimas se quieren desbordar, pero es un fenómeno de las almas sensibles, lo bueno, es que esta mismas también son optimistas y pronto se sonreirá
Un abrazo mi amigo
Amigo Ramon! gracias! esas palabras que me animan, pues lo escrito no es un mero poema lamentablemente... siempre bienvenido compañero! muchas gracias por esta, saludos! un abrazo, y hasta pronto.
 
Con la noche a cuestas

el cuerpo cansado

el recinto oscuro y el día

por venir...

Con las puertas clausuradas

y la brisa artificial, las horas,

ésas horas del día, pero sin luz

que el mundo está pariendo

un nuevo despertar.

Y mientras tanto

detrás de las ventanas

el mundo es gris, los árboles

están en silencio

imprevisto surge el dolor

algunas lágrimas son derramadas...

Hay un reloj a mi izquierda

hace años no da la hora, este

ha muerto, pues

se le ha acabado el tiempo...

Allá afuera parece que llovieran cenizas

que caen del cielo las ruinas

que las sombras están en su justo

lugar.

Mis ojos desfallecen, necesitan

la opacidad del recinto, donde viven

las miradas, donde los abismos

se dejan ver.

Cierro los ojos

necesito la paz del silencio

con su techo de roble

de donde cuelgan las incineradas

memorias, hechas brasa y hollín

de tanto pensar en ellas...

El camino hasta aquí es oscuro

los perros no ladran, no aúllan

la muerte está lejos. La cuesta

tupida de miedo, ni modo caminar

por ella, ni con velas, no sea que

me confundan con la Santa Compaña.

Y mis ojos dispersos que deambulan

por las crines de la noche, sus orbes

rodean mi aposento

delante de los barrotes se esmeran

en su rito, su luz ciega mi mirada.

A lo lejos nubes fantasmales

duermen sobre las montañas, éstas

eran poseídas, su follaje se convertía

en la piel que lleva el manto

y a pesar de su semblante pálido

y agonizante, eran libres!

Mis manos intentaron acercarse

sentir su humedad, su frío, su flotar.

Desde mi cárcel el mundo sigue

que el miedo no está afuera, está

aquí adentro, dentro de mí, desde

la prohibida libertad que me da la vida

de no amar a quien amo

detrás de los barrotes de esta

circunstancia que me impide

volar tan lejos, hacia tus besos

hasta tus brazos.

Esta es mi cárcel! donde avisoro el miedo

la muerte y el silencio, los caminos

tenebrosos, que con libertad vagan

mientras mi amor sufre, y mi alma

en pena llora de tristeza esperando

la visita por caridad de alguna de estas

inoportunas compañías...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328

Melancólicas letras magníficamente escritas con no menos increibles imágenes en donde noto cierto desahogo con fuerza.
Sublimes versos amigo Enrique que me ha gustado mucho sumergirme.
Gran abrazo.
 
Melancólicas letras magníficamente escritas con no menos increibles imágenes en donde noto cierto desahogo con fuerza.
Sublimes versos amigo Enrique que me ha gustado mucho sumergirme.
Gran abrazo.
Amigo Luis! me gusta tu análisis, muy acertado, pues hay de ambas cosas en este poema, sin duda ha sido una catarsis ante ciertas circunstancias... saludos Luis! gracias poeta! por estar y por tus palabras, feliz tarde, y hasta pronto.
 
Preciosos los versos del trabajo admirable y divino, gloriosa la inspiración soberbia.
Gracias amigo Jorge! siempre feliz de tenerlo en mis escritos con sus maravillosas palabras. Por cierto, he pasado por su blog, y estuve leyendo grandes letras de usted, y que tienen en mi un aire a historias viejas que son un deleite al olfato de mi mente, al cómo surge de ellos un aroma exquisito. Un placer amigo Jorge! feliz día, un abrazo, y hasta pronto.
 
Es un poema brillante, tiene mucha pasión en sus letras, te aplaudo y te felicito, fue un placer leer tan admirable obra poética, un abrazo.
Saludos querido compañero.
Amigo Dulcinista, muchas gracias! qué gusto y placer de mensaje me dejas! yo que soy un admirador de tus trabajos (cosa que no te había dicho) me es muy importante estas palabras. Saludos compañero! un abrazo, feliz día para ti, y hasta pronto.
 
Magistrales versos donde la tempestad de la soledad se vuelve insoportable hasta el punto de buscar la salida donde no debería ser. Un placer pasar por sus magníficos versos, reciba mi más cordial saludo.
 
Con la noche a cuestas

el cuerpo cansado

el recinto oscuro y el día

por venir...

Con las puertas clausuradas

y la brisa artificial, las horas,

ésas horas del día, pero sin luz

que el mundo está pariendo

un nuevo despertar.

Y mientras tanto

detrás de las ventanas

el mundo es gris, los árboles

están en silencio

imprevisto surge el dolor

algunas lágrimas son derramadas...

Hay un reloj a mi izquierda

hace años no da la hora, este

ha muerto, pues

se le ha acabado el tiempo...

Allá afuera parece que llovieran cenizas

que caen del cielo las ruinas

que las sombras están en su justo

lugar.

Mis ojos desfallecen, necesitan

la opacidad del recinto, donde viven

las miradas, donde los abismos

se dejan ver.

Cierro los ojos

necesito la paz del silencio

con su techo de roble

de donde cuelgan las incineradas

memorias, hechas brasa y hollín

de tanto pensar en ellas...

El camino hasta aquí es oscuro

los perros no ladran, no aúllan

la muerte está lejos. La cuesta

tupida de miedo, ni modo caminar

por ella, ni con velas, no sea que

me confundan con la Santa Compaña.

Y mis ojos dispersos que deambulan

por las crines de la noche, sus orbes

rodean mi aposento

delante de los barrotes se esmeran

en su rito, su luz ciega mi mirada.

A lo lejos nubes fantasmales

duermen sobre las montañas, éstas

eran poseídas, su follaje se convertía

en la piel que lleva el manto

y a pesar de su semblante pálido

y agonizante, eran libres!

Mis manos intentaron acercarse

sentir su humedad, su frío, su flotar.

Desde mi cárcel el mundo sigue

que el miedo no está afuera, está

aquí adentro, dentro de mí, desde

la prohibida libertad que me da la vida

de no amar a quien amo

detrás de los barrotes de esta

circunstancia que me impide

volar tan lejos, hacia tus besos

hasta tus brazos.

Esta es mi cárcel! donde avisoro el miedo

la muerte y el silencio, los caminos

tenebrosos, que con libertad vagan

mientras mi amor sufre, y mi alma

en pena llora de tristeza esperando

la visita por caridad de alguna de estas

inoportunas compañías...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328
Profundo poema que refleja tu soledad y tristeza de tu alma que por cierto en el poema la llamas cárcel. Ha sido un placer leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Magistrales versos donde la tempestad de la soledad se vuelve insoportable hasta el punto de buscar la salida donde no debería ser. Un placer pasar por sus magníficos versos, reciba mi más cordial saludo.
Buenos días amigo Fernando! gracias compañero! el placer es mío de poder compartir con ustedes mis escritos. Cierto, mucha soledad! gracias por pasarte Fernando, saludos! un abrazo, feliz día, y hasta pronto.
 
Profundo poema que refleja tu soledad y tristeza de tu alma que por cierto en el poema la llamas cárcel. Ha sido un placer leerte. Un fuerte abrazo amigo.
Así es mi querida amiga Paloma... gracias por estar amiga! y por tus lindas palabras, saludos! un abrazo cálido para ti, cuídate mucho! y hasta pronto.
 
Con la noche a cuestas

el cuerpo cansado

el recinto oscuro y el día

por venir...

Con las puertas clausuradas

y la brisa artificial, las horas,

ésas horas del día, pero sin luz

que el mundo está pariendo

un nuevo despertar.

Y mientras tanto

detrás de las ventanas

el mundo es gris, los árboles

están en silencio

imprevisto surge el dolor

algunas lágrimas son derramadas...

Hay un reloj a mi izquierda

hace años no da la hora, este

ha muerto, pues

se le ha acabado el tiempo...

Allá afuera parece que llovieran cenizas

que caen del cielo las ruinas

que las sombras están en su justo

lugar.

Mis ojos desfallecen, necesitan

la opacidad del recinto, donde viven

las miradas, donde los abismos

se dejan ver.

Cierro los ojos

necesito la paz del silencio

con su techo de roble

de donde cuelgan las incineradas

memorias, hechas brasa y hollín

de tanto pensar en ellas...

El camino hasta aquí es oscuro

los perros no ladran, no aúllan

la muerte está lejos. La cuesta

tupida de miedo, ni modo caminar

por ella, ni con velas, no sea que

me confundan con la Santa Compaña.

Y mis ojos dispersos que deambulan

por las crines de la noche, sus orbes

rodean mi aposento

delante de los barrotes se esmeran

en su rito, su luz ciega mi mirada.

A lo lejos nubes fantasmales

duermen sobre las montañas, éstas

eran poseídas, su follaje se convertía

en la piel que lleva el manto

y a pesar de su semblante pálido

y agonizante, eran libres!

Mis manos intentaron acercarse

sentir su humedad, su frío, su flotar.

Desde mi cárcel el mundo sigue

que el miedo no está afuera, está

aquí adentro, dentro de mí, desde

la prohibida libertad que me da la vida

de no amar a quien amo

detrás de los barrotes de esta

circunstancia que me impide

volar tan lejos, hacia tus besos

hasta tus brazos.

Esta es mi cárcel! donde avisoro el miedo

la muerte y el silencio, los caminos

tenebrosos, que con libertad vagan

mientras mi amor sufre, y mi alma

en pena llora de tristeza esperando

la visita por caridad de alguna de estas

inoportunas compañías...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328
Ayyy Enrique, te leo y me adentro en tu mundo, en tu carcel de piel donde el amor busca una hendidura para salir fuera y volar sobre el precipicio de las cálidas caricias, sobre la dulce sonrisa de esa otra alma que no te divisa en tanta oscuridad. Ayyy me atrapa la lectura de estos marav illosos y enamorados versos. Besazos mi querido amigo, llenos de cariño y de admiración sinceros....muááááácksss...
 
Ayyy Enrique, te leo y me adentro en tu mundo, en tu carcel de piel donde el amor busca una hendidura para salir fuera y volar sobre el precipicio de las cálidas caricias, sobre la dulce sonrisa de esa otra alma que no te divisa en tanta oscuridad. Ayyy me atrapa la lectura de estos marav illosos y enamorados versos. Besazos mi querido amigo, llenos de cariño y de admiración sinceros....muááááácksss...
:-):-):-) Tan bella Lomita!!! graciasssssss!!! encantado amiga de que me leas, pues con mensaje como el tuyo quedo tan contento :-) si he logrado tales sensaciones me doy por satisfecho. Un abrazo mi muy querida y admirada Lomita, cuídate mucho! un abrazo y un besito lleno de mucho aprecio y cariño, hasta prontito Lomita :-):-):-)
 
Me ha encantado este poema intimista , desgarrador y magníficamente escrito.
Mis aplausos poeta
Abrazos , querido Enrique



Con la noche a cuestas

el cuerpo cansado

el recinto oscuro y el día

por venir...

Con las puertas clausuradas

y la brisa artificial, las horas,

ésas horas del día, pero sin luz

que el mundo está pariendo

un nuevo despertar.

Y mientras tanto

detrás de las ventanas

el mundo es gris, los árboles

están en silencio

imprevisto surge el dolor

algunas lágrimas son derramadas...

Hay un reloj a mi izquierda

hace años no da la hora, éste

ha muerto, pues

se le ha acabado el tiempo...

Allá afuera parece que llovieran cenizas

que caen del cielo las ruinas

que las sombras están en su justo

lugar.

Mis ojos desfallecen, necesitan

la opacidad del recinto, donde viven

las miradas, donde los abismos

se dejan ver.

Cierro los ojos

necesito la paz del silencio

con su techo de roble

de donde cuelgan las incineradas

memorias, hechas brasa y hollín

de tanto pensar en ellas...

El camino hasta aquí es oscuro

los perros no ladran, no aúllan

la muerte está lejos. La cuesta

tupida de miedo, ni modo caminar

por ella, ni con velas, no sea que

me confundan con la Santa Compaña.

Y mis ojos dispersos que deambulan

por las crines de la noche, sus orbes

rodean mi aposento

delante de los barrotes se esmeran

en su rito, su luz ciega mi mirada.

A lo lejos nubes fantasmales

duermen sobre las montañas, éstas

eran poseídas, su follaje se convertía

en la piel que lleva el manto

y a pesar de su semblante pálido

y agonizante, eran libres!

Mis manos intentaron acercarse

sentir su humedad, su frío, su flotar.

Desde mi cárcel el mundo sigue

que el miedo no está afuera, está

aquí adentro, dentro de mí, desde

la prohibida libertad que me da la vida

de no amar a quien amo

detrás de los barrotes de esta

circunstancia que me impide

volar tan lejos, hacia tus besos

hasta tus brazos.

Esta es mi cárcel! donde avisoro el miedo

la muerte y el silencio, los caminos

tenebrosos, que con libertad vagan

mientras mi amor sufre, y mi alma

en pena llora de tristeza esperando

la visita por caridad de alguna de estas

inoportunas compañías...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328
 
Me ha encantado este poema intimista , desgarrador y magníficamente escrito.
Mis aplausos poeta
Abrazos , querido Enrique
Mi querido amigo y compañero Luis Adolfo! gracias!! qué gusto sentir que se hacen las cosas lo mejor posible y recibir tales elogios. Feliz día Poeta! un abrazo Luis! siempre bienvenido, feliz día, y hasta pronto.
 

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