salgomanzano
Poeta veterano en el portal
A mi soledad viene la elevada
veleta de mi ardiente pensamiento,
que al eleverse el pecho, tan sangriento,
la mar ve y mira cuán empurpurada.
En mi sombra pondré yo la alborada;
atrás colgada la lira del viento;
dentro, en mí,quedará mi otro sustento.
Mas...¿y si la otra orilla fuera nada?
Sí: nada,nada, donde se cayera
mi corazón al agua. De este modo
me fuera el mundo un hueco tan vacío,
que no serán ya humana primavera
ni el aire ni la tierra ni agua, ¡todo!
Sólo mi pensamiento, sólo el mío
úbeda,,junio 2011
veleta de mi ardiente pensamiento,
que al eleverse el pecho, tan sangriento,
la mar ve y mira cuán empurpurada.
En mi sombra pondré yo la alborada;
atrás colgada la lira del viento;
dentro, en mí,quedará mi otro sustento.
Mas...¿y si la otra orilla fuera nada?
Sí: nada,nada, donde se cayera
mi corazón al agua. De este modo
me fuera el mundo un hueco tan vacío,
que no serán ya humana primavera
ni el aire ni la tierra ni agua, ¡todo!
Sólo mi pensamiento, sólo el mío
úbeda,,junio 2011
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