DESDE QUE TE FUISTE.
Me
ahuyento
de
la
arritmia
que cargan los enamorados.
Cae
la
noche
y
una que otra palabra
ensucia
mis oídos.
Te
pertenezco
desde
que
asumí
que
soy
un
polizonte entre tus cabellos.
Tendido
en
las
calles
sin
memoria
me
quedo
buscando
una
sombra
audaz
que atraviese mi camino.
Tengo
los labios enfermos
desde
que
te fuiste,
triste
sombra
sobre el agua.
Tengo
la espalda
cansada
desde
que
te fuiste
dulce
almohada
corazón mío...