DESEANDO MORIR UN RATO
Esta noche, agoniza mi existencia
entre el vacío de las calles y el de mi corazón.
La demencia atrapando mi razón absurda,
llevándome lentamente a la obscuridad
A veces siento que es verdad cada mentira
y que las esperanzas son vacíos interminables,
un deseo inalcanzable del que sueña
con cosas que jamás alcanzará.
Las calles están desiertas y nubladas,
el silencio está agotando mi cordura,
el dolor aumenta en cada segundo a solas
por cada abstracción plantada en mi cerebro.
Enmudezco y mi lengua tiene un filo atroz,
sangra hipotéticamente
Tan hipotéticamente como yo ahora escribo
sintiendo al desprecio fluir voraz por mis venas.
La música muere, muere y me delata;
tal cual como mis ojos van atentos
porque no tengo medicina para sumergirme,
para hundirme en la nada: ¡Para morir un rato!
Es que el dolor es tan feroz que me arrebata,
que deshace cada rastro de osadía
pisando los vidrios de mi almohada
mientras se deshilachan mis dedos por la ocasión.
Pero nada está completo sin aquella sonrisa
que al final, encantadora, suena su voz cantarina:
-Bumpi Dumpi, Sumbi Mumbi
¡Bum!-
Más existencia y tortura
Más basura
Sólo existo en los gritos que nunca se escucharán,
frente al patético llanto que nubla la mirada
de un ser que se pierde en el abismo.
Sin tener vida ni muerte
Sólo soy y tengo nada.