mmandrille
Poeta recién llegado
Fumando en la penumbra
de una habitación sin vos,
descubro el frío invierno,
la crueldad intoxicante de tu ausencia.
Es tan absurdo, tan extraño
que sea en este sombrío hábito
donde me acerco a tu distante esencia
y viajo sin cuerpo otra vez, a esa noche
en que logré fundirme con vos
en tus miedos, tus locuras,
tus errores,
toda tu humanidad,
pues ya no eras la imagen perfecta que quise dibujar en un principio,
si no la imperfección que siempre temí abrazar,
que tiene sentido,
belleza,
un destino...
Es en este ritual nocturno
donde cada noche te encuentro,
mientras me nublo de torturante soledad,
me embriago en bocanadas que desnudan mi nostalgia
y caigo otra vez
en la perdición de las brazas danzantes,
buscando en la agonía de mi autodestrucción,
eso que solo encuentro en vos.
Es que extraño tu piel,
el contacto virginal de lo carnal consumado,
cuando rendido al fin
destruyo mis máscaras
y vuelvo a estar en paz conmigo,
con la oscura criatura que alimenta mi sed de grandezas vacías
sin temer fracasar.
Después de todo
¿Por qué seguir coleccionando cadáveres exquisitos?
si sos vos
lo eterno que quiero respirar,
mientras las agujas rían y la vida pueda ser una para los dos.
Elijo jugar contra el destino,
desafiar las reglas,
lo que está dicho,
hasta extinguirme
marchito
si debo,
buscándote,
cálida, incierta, fugaz.
Exhalo otra vez
y el humo viaja,
mientras el aislamiento me acobarda,
la espera me asfixia,
me obliga a ser fuerte
y llegar a nuestro próximo encuentro,
donde el cigarro ya no es placebo,
solo coronación, verdad y olvido...
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