Desenamorándome de ti

NiñaSanctuary

Poeta adicto al portal
Poco a poco voy desenamorándome de ti,
despacio, lentamente, día a día,
desencantándome con tus defectos,
que son muchos y perversos,
esos que yo decidí confitar,
mimetizar, desconocer, justificar
en juicio y pleno uso de mi consentimiento.

Voy dejando de idealizarte mientras te pienso,
entendiendo el exceso de condecoraciones
que le puse a tu presencia,
a tu ausencia, a tu incongruencia,
únicamente por no dejar que se perdiera por ti mi fe.
Apostando por tu benevolencia, aunque todo el mundo
advirtió que eso no había en tu ser.

Abriendo los ojos, legañosos y dolientes,
con esta comezón voraz que desespera,
encuentro tus flaquezas una a una, lastimeras,
mirándolas ya sin el cristal del corazón.
Y aún hago un intento por lustrar tu nombre,
por mirar hacia otro lado cuando infringes mis sentimientos,
por callar mi rabia ante tus cínicos talentos,
pero mi lienzo de amor después de tantas enmendaduras se desintegró.

Triste, muy triste siento el aire de la vida,
porque sin ti voy viendo mi costado vacío,
voy sintiéndome como ave perdida sin cielo,
como un tulipán bajo el lente de una lupa
atizado por el rayo mortal y directo del sol,
marchitándose ardorosamente en segundos,
aunque lento sea el desengaño y cruda la desolación.

Voy dejando de quererte, de admirarte, de añorarte,
voy pensando que hace tiempo las mañanas son oscuras,
que mi vientre se hace viejo y la espera no da curas
para soledades inmaduras, egoístas e intransigentes, sin consagración.

Voy perdiéndote, avanzando en nuestro laberinto, confundiéndote con la niebla
traicionera de mi gran dolor,
y lo que hubo sido este inmenso amor
por tu 'no sé qué que qué sé yo'
se va convirtiendo claramente en una promesa, a mí misma, de olvido.

Solo Dios sabe cuánto te amo, todavía,
pero también sabe que ya decidí dejar de hacerlo.
Por mi bien, por darle a mi vida algo de valía,
porque está tu mente dividida entre tantas carnes que yo ya ni sé...
Y porque esta carne que me envuelve no te satisface, después de todo, y todavía,
y porque he caído en cuenta de que nunca lo hará,
es que me voy tan lejos como me haz querido alejar de tu vida,
con esas palabras sin fundamentos recurrentes y engalanadas,
que tus labios pronunciaron tantas veces para hacerme retractar de mis pisadas,
pero que ahora sé, jamás fueron honradas
por acciones tuyas coherentes a su favor.

Voy desencantándome, desenamorándome, dejándote de amar,
de querer, de admirar, de desear...
Al cabo que nunca más quisiste
volverme con tu deseo a tocar.
Te voy dejando de soñar, de anhelar, de musitar,
poco a poco, pero firmemente,
en medio del llanto curativo, sabio y disolvente de la soledad.
 
Poco a poco voy desenamorándome de ti,
despacio, lentamente, día a día,
desencantándome con tus defectos,
que son muchos y perversos,
esos que yo decidí confitar,
mimetizar, desconocer, justificar
en juicio y pleno uso de mi consentimiento.

Voy dejando de idealizarte mientras te pienso,
entendiendo el exceso de condecoraciones
que le puse a tu presencia,
a tu ausencia, a tu incongruencia,
únicamente por no dejar que se perdiera por ti mi fe.
Apostando por tu benevolencia, aunque todo el mundo
advirtió que eso no había en tu ser.

Abriendo los ojos, legañosos y dolientes,
con esta comezón voraz que desespera,
encuentro tus flaquezas una a una, lastimeras,
mirándolas ya sin el cristal del corazón.
Y aún hago un intento por lustrar tu nombre,
por mirar hacia otro lado cuando infringes mis sentimientos,
por callar mi rabia ante tus cínicos talentos,
pero mi lienzo de amor después de tantas enmendaduras se desintegró.

Triste, muy triste siento el aire de la vida,
porque sin ti voy viendo mi costado vacío,
voy sintiéndome como ave perdida sin cielo,
como un tulipán bajo el lente de una lupa
atizado por el rayo mortal y directo del sol,
marchitándose ardorosamente en segundos,
aunque lento sea el desengaño y cruda la desolación.

Voy dejando de quererte, de admirarte, de añorarte,
voy pensando que hace tiempo las mañanas son oscuras,
que mi vientre se hace viejo y la espera no da curas
para soledades inmaduras, egoístas e intransigentes, sin consagración.

Voy perdiéndote, avanzando en nuestro laberinto, confundiéndote con la niebla
traicionera de mi gran dolor,
y lo que hubo sido este inmenso amor
por tu 'no sé qué que qué sé yo'
se va convirtiendo claramente en una promesa, a mí misma, de olvido.

Solo Dios sabe cuánto te amo, todavía,
pero también sabe que ya decidí dejar de hacerlo.
Por mi bien, por darle a mi vida algo de valía,
porque está tu mente dividida entre tantas carnes que yo ya ni sé...
Y porque esta carne que me envuelve no te satisface, después de todo, y todavía,
y porque he caído en cuenta de que nunca lo hará,
es que me voy tan lejos como me haz querido alejar de tu vida,
con esas palabras sin fundamentos recurrentes y engalanadas,
que tus labios pronunciaron tantas veces para hacerme retractar de mis pisadas,
pero que ahora sé, jamás fueron honradas
por acciones tuyas coherentes a su favor.

Voy desencantándome, desenamorándome, dejándote de amar,
de querer, de admirar, de desear...
Al cabo que nunca más quisiste
volverme con tu deseo a tocar.
Te voy dejando de soñar, de anhelar, de musitar,
poco a poco, pero firmemente,
en medio del llanto curativo, sabio y disolvente de la soledad.
Pues...no sé qué decir. Es triste pero no sé qué más decir. Seria poco decir
que es triste. Es más que eso. Lo siento de verdad. Y no me digas que es solo una poesía:
La poesía es el fuero interno.
Pero es bonita y me ha gustado la forma de escribirla. Saludos cordiales de Saturno y
buenas noches.
 
Escuché de una frase que dice: "No decidimos de quién enamorarnos, pero sí podemos decidir a quién olvidar"... Tal vez la frase no era exactamente así, pero esa es la idea.

Cuando amamos y todo está bien, todo parece ser perfecto y más cuando la otra persona siente, o dice sentir, lo mismo. Pero cuando llegan los momentos difíciles, cuando salen a resaltar los defectos... Todo se puede volver un caos y la magia se va esfumando.. Tristemente.

Pues, qué difícil es todo eso, pero de una u otra forma nos debemos a nosotros mismos el salir de todo lo que nos pueda hacer mal. Así que aún cuando sigamos amando a esa persona, la idea de olvidarla y desenamorarnos cada vez se va haciendo más fuerte y nos vamos convenciendo a nosotros mismos de que es posible. Supongo que es instinto de supervivencia. En fin, el amor a veces apesta...
Por cierto, un nostálgico, pero hermoso poema.
Besos.
 
Última edición por un moderador:
Jaj
Escuché de una frase que dice: "No decidimos de quién enamorarnos, pero sí podemos decidir a quién olvidar"... Tal vez la frase no era exactamente así, pero esa es la idea.

Cuando amamos y todo está bien, todo parece ser perfecto y más cuando la otra persona siente, o dice sentir, lo mismo. Pero cuando llegan los momentos difíciles, cuando salen a resaltar los defectos... Todo se puede volver un caos y la magia se va esfumando.. Tristemente.

Pues, qué difícil es todo eso, pero de una u otra forma nos debemos a nosotros mismos el salir de todo lo que nos pueda hacer mal. Así que aún cuando sigamos amando a esa persona, la idea de olvidarla y desenamorarnos cada vez se va haciendo más fuerte y nos vamos convenciendo a nosotros mismos de que es posible. Supongo que es instinto de supervivencia. En fin, el amor a veces apesta...
Por cierto, un nostálgico, pero hermoso poema.
Besos.



Jajajja si, casi siempre apesta...
Pero aquí estamos escribiéndole...
Ironías de la vida.

Jeje

Un gustoteeee leer tu comentario, Destinos
Besos y mil gracias :)
 
hermoso poema de desenamorarse es cierto cuando pasa el primer flas de amor y vemos defectos ya se quita la magia
 
Sí, es verdad, aquí estamos fieles al dolor jeje... :p
Un beso para ti.

Jaj




Jajajja si, casi siempre apesta...
Pero aquí estamos escribiéndole...
Ironías de la vida.

Jeje

Un gustoteeee leer tu comentario, Destinos
Besos y mil gracias :)
 

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