dulcinista
Poeta veterano en el Portal
El anciano poeta permanece sentado
recordando las noches que el amor tuvo,
anhelando la piel de las bellas mujeres
que en su lecho ardieron con el cálido fuego
que a los cuerpos da la pasión y el deseo.
Ahora sus versos andan de boca en boca
y los jóvenes repiten sus ardientes poemas
creyendo al recitarlos que han sido escritos
por la mano grácil de un cuerpo armonioso
en el que habita el deseo y la lujuria.
¡Oh exquisito arte de la poesía, concédeme
a mí también ese honor, que en mi vejez
mis versos hagan que los jóvenes al leerme
sean esclavos de esa feliz voluptuosidad
que enardece la sangre y la piel eriza!
Eladio Parreño Elías
13-Mayo-2012
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