prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me ha pasado
que el hielo sea más caliente que mi alma,
entonces los labios, dos hélices huérfanos de semillas,
buscaban pegarse a tu ombligo
y una succión de materias nos dejaba desflorecidos
pétalo a pétalo,
volviéndonos delgados como un cruce de lunas
y garras onduladas
... Que no se sabe si fueron ojos de tigre
o picos de cuervo
los que devoraron nuestra eternidad hasta los huesos del día de hoy.
¿Cómo extirpar al miedo de mi razón de amarte?
que el hielo sea más caliente que mi alma,
entonces los labios, dos hélices huérfanos de semillas,
buscaban pegarse a tu ombligo
y una succión de materias nos dejaba desflorecidos
pétalo a pétalo,
volviéndonos delgados como un cruce de lunas
y garras onduladas
... Que no se sabe si fueron ojos de tigre
o picos de cuervo
los que devoraron nuestra eternidad hasta los huesos del día de hoy.
¿Cómo extirpar al miedo de mi razón de amarte?
Última edición: