despertando
Poeta adicto al portal
Sacudieron el polvo,
congelaron su sangre,
vendieron sus almas,
calcinaron los bosques,
contaminaron la tierra,
corrompieron la libertad...
Poco a poco se van extinguiendo,
se van deshumanizando.
Su inteligencia ya no es emocional,
ahora impera lo artificial.
Sus creencias se apartaron
de lo natural,
sus vidas ya no son suyas.
Sus armas son monstruosas,
sus guerras tan abominables,
sus corazones son de piedra…
¡Oh seres humanos!:
¿dónde os han dejado?
Ya no existe el corazón,
¿cómo se ha renunciado
al poderoso Amor?
Preguntadle a los poetas,
a los filósofos,
a los sabios o platónicos;
si en este suelo de cenizas
seguimos sembrando amor.
¡Oh falsa paz de los mortales!
¡Oh tinieblas poderosas!
¡Oh luz del Universo!,
¡Oh vida mía clandestina,
que te revelas a este infierno!
congelaron su sangre,
vendieron sus almas,
calcinaron los bosques,
contaminaron la tierra,
corrompieron la libertad...
Poco a poco se van extinguiendo,
se van deshumanizando.
Su inteligencia ya no es emocional,
ahora impera lo artificial.
Sus creencias se apartaron
de lo natural,
sus vidas ya no son suyas.
Sus armas son monstruosas,
sus guerras tan abominables,
sus corazones son de piedra…
¡Oh seres humanos!:
¿dónde os han dejado?
Ya no existe el corazón,
¿cómo se ha renunciado
al poderoso Amor?
Preguntadle a los poetas,
a los filósofos,
a los sabios o platónicos;
si en este suelo de cenizas
seguimos sembrando amor.
¡Oh falsa paz de los mortales!
¡Oh tinieblas poderosas!
¡Oh luz del Universo!,
¡Oh vida mía clandestina,
que te revelas a este infierno!