BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo las uñas pintadas
llevan cuevas, llenas
de desórdenes, manchas,
tintas, sangre de abortos,
pigmentos de piel, de fetos
y de abonos para cucarachas.
Tras la mirada hábilmente tapada,
se esconden duros secretos, fibras
y lanas, cuencas vacías de ojos
con amaneceres perdidos y remotos.
Bajo las uñas, los labios, las lenguas,
llevan un cargamento de óxido, de hierros,
de fuentes sin sonido, de aguas enturbiadas,
de fragmentos de canciones, y cunas anegadas.
En los dientes, vestidos de riguroso amarillo,
se esculpen templos a la desidia, al fácil tópico,
a las tuberculosas serpientes del frío sin naturaleza.
Y llenas las mentes de monstruos, se encapsulan
y derriban las paredes, intentando el calor imposible.
©
llevan cuevas, llenas
de desórdenes, manchas,
tintas, sangre de abortos,
pigmentos de piel, de fetos
y de abonos para cucarachas.
Tras la mirada hábilmente tapada,
se esconden duros secretos, fibras
y lanas, cuencas vacías de ojos
con amaneceres perdidos y remotos.
Bajo las uñas, los labios, las lenguas,
llevan un cargamento de óxido, de hierros,
de fuentes sin sonido, de aguas enturbiadas,
de fragmentos de canciones, y cunas anegadas.
En los dientes, vestidos de riguroso amarillo,
se esculpen templos a la desidia, al fácil tópico,
a las tuberculosas serpientes del frío sin naturaleza.
Y llenas las mentes de monstruos, se encapsulan
y derriban las paredes, intentando el calor imposible.
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