DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
Desolación
Yo soy como la tarde cansada y moribunda,
y son mis labios aves que cantan mi dolor.
Soy nube gris y errante que busca por doquiera
huir del cotidiano paraje celestial.
Soy una queja indiana perdida en el silencio
y como un árbol viejo me tuerzo de dolor
Soy como aquellas lágrimas -en el delirium tremens-,
ennegrecidas, tenues se ven hasta morir.
Cual esas manos frías, rayadas y escurridas
yo tiemblo entre las sombras de la palabra nada.
La cosecha es la nada y la nada es el desprecio
en un día vivido y en otro por vivir.
Soy el camino estrecho, quebrado y polvoriento:
el cactus y la zarza se niegan a crecer.
En mi orilla no hay más que piedrecitas mustias
y huellas que el pasado en herencia me dejó.
Quito, 28 de Junio de 1997
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS: ECUADOR
Yo soy como la tarde cansada y moribunda,
y son mis labios aves que cantan mi dolor.
Soy nube gris y errante que busca por doquiera
huir del cotidiano paraje celestial.
Soy una queja indiana perdida en el silencio
y como un árbol viejo me tuerzo de dolor
Soy como aquellas lágrimas -en el delirium tremens-,
ennegrecidas, tenues se ven hasta morir.
Cual esas manos frías, rayadas y escurridas
yo tiemblo entre las sombras de la palabra nada.
La cosecha es la nada y la nada es el desprecio
en un día vivido y en otro por vivir.
Soy el camino estrecho, quebrado y polvoriento:
el cactus y la zarza se niegan a crecer.
En mi orilla no hay más que piedrecitas mustias
y huellas que el pasado en herencia me dejó.
Quito, 28 de Junio de 1997
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS: ECUADOR