Alfie Arellano
Poeta recién llegado
El camino se ha terminado,
ahora me toca seguir mi vieja senda;
los árboles se están marchitando
y el frío cubre a esta pena.
Otra vez los rayos del sol no calientan,
otra vez el vacío aguarda en este silencio;
donde unas flores emanan
y otras duermen en un sueño necio.
Y así como el camino termina,
comienzan dos largos y nuevos;
uno de fresca y tierna primevera
y otro de cruel y dulce invierno.
En uno se posa la nube gris
de la cual brotan las más sinceras lágrimas,
del otro nacen bonitas flores de lis
que provocan sonrisas altivas.
Y se yergue la dicha rimbombante,
pero también la melancolía se erige
y clava fuerte la espada sobre su amante
a quien seduce y este se rinde.
Y brota el bienestar como pequeñas
gotas de rocio que embelesan pétalos.
Al fin se ha terminado la odisea,
y el camino más colorido trae mejores regalos.
La niebla viene a cubrir a un cuerpo,
lo abraza, lo besa, lo protege y lo duerme
para siempre en un amor jamás muerto.
y la tristeza hace de ese cuerpo uno fuerte.
¡El camino se ha terminado!
Y se asoman despidos,
manos en alto,
lágrimas, recuerdos aún nítidos.
El único camino hoy se parte en dos,
y a alguien le toca reír y a alguien llorar.
Yo pido la pena porque es donde tengo voz,
sin reír, porque ya no quiero molestar.
ahora me toca seguir mi vieja senda;
los árboles se están marchitando
y el frío cubre a esta pena.
Otra vez los rayos del sol no calientan,
otra vez el vacío aguarda en este silencio;
donde unas flores emanan
y otras duermen en un sueño necio.
Y así como el camino termina,
comienzan dos largos y nuevos;
uno de fresca y tierna primevera
y otro de cruel y dulce invierno.
En uno se posa la nube gris
de la cual brotan las más sinceras lágrimas,
del otro nacen bonitas flores de lis
que provocan sonrisas altivas.
Y se yergue la dicha rimbombante,
pero también la melancolía se erige
y clava fuerte la espada sobre su amante
a quien seduce y este se rinde.
Y brota el bienestar como pequeñas
gotas de rocio que embelesan pétalos.
Al fin se ha terminado la odisea,
y el camino más colorido trae mejores regalos.
La niebla viene a cubrir a un cuerpo,
lo abraza, lo besa, lo protege y lo duerme
para siempre en un amor jamás muerto.
y la tristeza hace de ese cuerpo uno fuerte.
¡El camino se ha terminado!
Y se asoman despidos,
manos en alto,
lágrimas, recuerdos aún nítidos.
El único camino hoy se parte en dos,
y a alguien le toca reír y a alguien llorar.
Yo pido la pena porque es donde tengo voz,
sin reír, porque ya no quiero molestar.