Pablo walfisch
Pablo walfisch
La eternidad los juntó antes que la marea los diluya.
Las olas mezclaron los huesos con el polvo
la sal con la arena
la luz y la sombra.
La herida que no cierra
arde para siempre.
De noche el mar nos acerca
y deja sus brazos extendidos, abiertos, vacíos,
sin abrazos.
La despedida,
en el silencio,
oscuro y brillante silencio.
Partir,
dejar,
soltar,
extender los dedos hasta el desgarro y tocar el vacío.
Suena el viento,
lo que vendrá y
nada más.
Las olas mezclaron los huesos con el polvo
la sal con la arena
la luz y la sombra.
La herida que no cierra
arde para siempre.
De noche el mar nos acerca
y deja sus brazos extendidos, abiertos, vacíos,
sin abrazos.
La despedida,
en el silencio,
oscuro y brillante silencio.
Partir,
dejar,
soltar,
extender los dedos hasta el desgarro y tocar el vacío.
Suena el viento,
lo que vendrá y
nada más.