No te digo adiós, porque eso es promesa,
ni te digo vuelve, porque no es verdad;
te dejo en la forma más dura y espesa;
amándote en calma… sin pedirte más.
Te vas, y en tu ausencia no queda vacío,
queda este silencio que sabe tu nombre;
porque el amor, cuando es hondo y es noble,
aprende a quedarse donde todo se ha ido.
No fui lo que esperas, ni tú lo que busco,
y aun así fuimos verdad un instante;
y a veces un solo momento bastó
para darle sentido a todo lo restante.
Si alguna vez piensas que nadie te amó
más allá del tiempo, del miedo y la herida,
recuerda que hubo quien puso su vida
en amarte sin ser tu dueño ni Dios.
Yo sigo mi rumbo, tú sigue el tuyo,
sin deuda, sin culpa, sin nada pendiente;
te amé más allá del lejano infinito,
y eso… eso fué suficiente.
ni te digo vuelve, porque no es verdad;
te dejo en la forma más dura y espesa;
amándote en calma… sin pedirte más.
Te vas, y en tu ausencia no queda vacío,
queda este silencio que sabe tu nombre;
porque el amor, cuando es hondo y es noble,
aprende a quedarse donde todo se ha ido.
No fui lo que esperas, ni tú lo que busco,
y aun así fuimos verdad un instante;
y a veces un solo momento bastó
para darle sentido a todo lo restante.
Si alguna vez piensas que nadie te amó
más allá del tiempo, del miedo y la herida,
recuerda que hubo quien puso su vida
en amarte sin ser tu dueño ni Dios.
Yo sigo mi rumbo, tú sigue el tuyo,
sin deuda, sin culpa, sin nada pendiente;
te amé más allá del lejano infinito,
y eso… eso fué suficiente.