A. Hidalgo
Poeta recién llegado
Quisiera tantas veces
ser la voz que te consuela,
ser razón hecha de almohada,
ser camino libre de piedras.
Quisiera que supieras
que no hay miedo en estas letras,
son mi voz y mis vivencias,
mi juventud y mis miserias.
Ahora que estamos cerca,
ahora que nos alejamos;
mañana que nos despierta
bajo el llanto de la tristeza
¡no te pierdas, nunca pierdas
lo que inunda tus andares!
Son sutiles las proezas,
más dolorosos esos males.
Casi entiendo lo que sientes,
casi me pierdo por las calles
pensando en ti, joven estrella,
pensando en ti estando risueña.
Volverás a ver y a sentir,
se irán al fin lágrimas tersas.
Volverás a ser feliz,
se irán de ti lágrimas viejas.
Recordar será una dulce ofrenda
a quién bien te amó, niña traviesa.
Recuerda ahora que el recuerdo
se vive igual que igual se queda.
Recuerda pues con ligereza
todo este mal y guarda un te quiero.
Quisiera que fuera de estos versos,
de estás palabras,
vieras más allá del arte que las derrama:
un perdido poeta, que con todo su cariño,
tu mejor ventura clama.
Quisiera que el mal se fuera,
que el temor se te aburriera
de dar vueltas por tu cabeza,
pero no sería más que una ofensa
al amor que tu sintieras.
ser la voz que te consuela,
ser razón hecha de almohada,
ser camino libre de piedras.
Quisiera que supieras
que no hay miedo en estas letras,
son mi voz y mis vivencias,
mi juventud y mis miserias.
Ahora que estamos cerca,
ahora que nos alejamos;
mañana que nos despierta
bajo el llanto de la tristeza
¡no te pierdas, nunca pierdas
lo que inunda tus andares!
Son sutiles las proezas,
más dolorosos esos males.
Casi entiendo lo que sientes,
casi me pierdo por las calles
pensando en ti, joven estrella,
pensando en ti estando risueña.
Volverás a ver y a sentir,
se irán al fin lágrimas tersas.
Volverás a ser feliz,
se irán de ti lágrimas viejas.
Recordar será una dulce ofrenda
a quién bien te amó, niña traviesa.
Recuerda ahora que el recuerdo
se vive igual que igual se queda.
Recuerda pues con ligereza
todo este mal y guarda un te quiero.
Quisiera que fuera de estos versos,
de estás palabras,
vieras más allá del arte que las derrama:
un perdido poeta, que con todo su cariño,
tu mejor ventura clama.
Quisiera que el mal se fuera,
que el temor se te aburriera
de dar vueltas por tu cabeza,
pero no sería más que una ofensa
al amor que tu sintieras.