el poema es mi mundo
Poeta asiduo al portal
Cuando sentimos y asumimos
que la vida nos condena a despedir
un amor, un querer que se nos marcha
es como entregar, un pedazo de la savia
Que siente el alma castigada en su interior
por ese ser que amamos tanto y se nos va
cumpliendo así con los caprichos de la vida
sin importar nuestro dolor, nuestra agonía
Así nos quiebra el cristal de la cordura
cada vez que el tren acude hasta el andén
y nos permite un minuto al despedir
a esa persona que ahora tiene que partir
Se nos congoja el corazón al reprimir
nuestra nostalgia de origen infantil
pues su partida nos profana el vivir
sin consolar nuestra manera de sufrir
La despedida es igual que la partida
cuando se espera el carruaje en la estación
porque se tiene que alejar de tu presencia
el ser que amas como se ama la existencia
No se retrasa el aparato en su llegada
para sufrir sin dilación el mal de ausencia
por la conforme diligencia del que marcha
sin más remedio, que cumplir con la encomienda