LILIANA LAMUR
Poeta recién llegado
DESPERTAR DORMIDA UNA MAÑANA
Quiero en la música antigua de la almohada
dormir despierta mi ayer en la vereda.
Los mates de la vieja.
Don Fausto, el panadero,
tan viejo y tan cansado
como el andar pausado del caballo
y el verde cascado de su carro.
Quiero correr blandiendo la chanchita
que me gané lustrando algún zapato,
haciendo algún mandado;
comprarle el sanguche de helado
Al Colorado de Laponia
que para en la esquina de Suipacha
cada tarde de verano.
¿Donde quedó la diversión sin rejas,
en qué rincón dormido del pasado
se hizo un ovillo
el orgullo de ser bueno,
de ser justo,
de ser leal,
de ser honrado?
Quiero volver a salir sin tener miedo,
conocer la cara del vecino,
estrechar la mano del amigo,
ver pibes jugando por las calles.
Despertar dormida una mañana
con un hoy de ayer recuperado
en la primera plana de los diarios.
LILIANA LAMUR
Quiero en la música antigua de la almohada
dormir despierta mi ayer en la vereda.
Los mates de la vieja.
Don Fausto, el panadero,
tan viejo y tan cansado
como el andar pausado del caballo
y el verde cascado de su carro.
Quiero correr blandiendo la chanchita
que me gané lustrando algún zapato,
haciendo algún mandado;
comprarle el sanguche de helado
Al Colorado de Laponia
que para en la esquina de Suipacha
cada tarde de verano.
¿Donde quedó la diversión sin rejas,
en qué rincón dormido del pasado
se hizo un ovillo
el orgullo de ser bueno,
de ser justo,
de ser leal,
de ser honrado?
Quiero volver a salir sin tener miedo,
conocer la cara del vecino,
estrechar la mano del amigo,
ver pibes jugando por las calles.
Despertar dormida una mañana
con un hoy de ayer recuperado
en la primera plana de los diarios.
LILIANA LAMUR