francisco javier morales
Poeta asiduo al portal
Hoy es un día majestuoso y fascinante,
Se funden plenas el alma y la alegría,
brota de mí una dicha desbordante
nacido nuevamente en lozanía,
nacido en espíritu no en la carne.
Anoche recostándome en el pasto,
el pasto tenue cubierto de rocío,
Me vi llorando mis silencios bastos
Penas y poemas lágrimas de un río,
De mi corazón frágil de alabastro.
Y vino a mí un ejército de grillos,
Amigos de los versos y las flores,
me cargaron en hombros a su nicho
entre hierbas de todos los olores,
Susurrando sus canciones y sus dichos.
Y Me hice gigantesco de repente,
Mirando las estrellas que medito,
Sintiéndolas tan cerca de mi frente
que olfateé áureo polvo de infinito,
Me sentí tan de roca y tan turgente.
y arranque de tajo la ceiba seca,
labre el campo con ella de semillas,
Y con el borde de su tronco hueca
forme un canal del rio hasta la villa,
Para lavar del pueblo sus plazuelas.
Mi corazón entonces se hizo goce,
Soy hermano de los hombres tarareaba,
De los vivos y muertos que reposen
Ya mis penas y las suyas se lavaban,
Se lavaban en el rio y en los montes.
Y estremeciéndome al calor de hoguera
Del agreste purpura entre mis venas,
Te vi entonces como la vez primera,
Pequeñita y frágil con las manos llenas,
puse en tu cabello una flor sincera
y espere en el viento hasta que te fueras,
Que bella ensoñación de lo divino!!
Mi corazón de paz se palpitaba,
con un beso en la frente celestino
Y una mano sin tiempos ni distancias,
El señor me levanto del lecho en vilo
Y me dijo hijo mío. Párate y anda!!