Hildegarda Bingen
Exp..
Me iluminaba un sol enfurecido
y lo miré sin ganas, macilenta
bajo sus rayos cálidos, atenta
para eludir su brillo entrometido.
Obedecí al compás de lo temido
derrotada, indefensa y somnolienta.
Desperté, casi a golpes, descontenta,
sin buscarle a la vida su sentido.
¿Cuánto tiempo perdí desvencijada?
¿Cómo esquivo la luz que me atropella
si soy sombra por fuego devorada?
Quizá la eternidad, o quizá nada
si perdura el fantasma de una huella
y cabe el infinito en la mirada.
y lo miré sin ganas, macilenta
bajo sus rayos cálidos, atenta
para eludir su brillo entrometido.
Obedecí al compás de lo temido
derrotada, indefensa y somnolienta.
Desperté, casi a golpes, descontenta,
sin buscarle a la vida su sentido.
¿Cuánto tiempo perdí desvencijada?
¿Cómo esquivo la luz que me atropella
si soy sombra por fuego devorada?
Quizá la eternidad, o quizá nada
si perdura el fantasma de una huella
y cabe el infinito en la mirada.
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