Despertares

yomboki

Poeta que considera el portal su segunda casa
En Rocío todo era un despertar, salir a la calle a estrenar sus quince años recién cumplidos y columpiarse en los piropos de los chicos de su barrio y de la escuela que festejaban su vanidad, enmarcada en lo corto de su falda y en lo inminente de su escote; en Rocío todos los días eran de fiesta, la escuela no era para ella y de a poco empezó a faltar, las escapadas se hicieron frecuentes y las cervezas y las amigas “cool” como ella se hicieron de rutina, después el inventar pretextos, justificar causas y evadir preguntas se hizo frecuente, ya sabes, la vida es para vivirse, no para dejarse arrumbada entre los libros y profesores adustos.

El llego una tarde cualquiera y el brillo de sus ojos y el lujo de su auto le abrieron a Rocío un signo en su corazón, empezaron otro tipo de mentiras, las que tienen de cómplices a las amigas y las tardes se hicieron de hotel. El como buen treintañero ducho en amores y presto a aprender en los caminos de pieles adolescentes le enseño otros despertares y le compro una luna de bisutería y le regalo un corazón de oropel, en donde refugiarse; entonces Rocío comprendió lo salvaje del amor clandestino, ese que se comparte con las amigas entre risas entendidas y cigarros de sopor, de la misma forma que se comparte el tiempo de sabanas, jadeos y cansancio con un hombre casado.

El no le hizo promesas, ella las asumió y se lleno de gozo y sus ojos se llenaron de otros paisajes, bebió de un golpe los años que le faltaban para ser mujer, fue inmigrante ilegal por fronteras de placeres no aptos para niñas; Así Rocío con disfraz de cortesana, fue dejando por seis eternos meses
la inocencia entre besos de auto, a oscuras y a escondidas, nunca mas allá de las ocho de la noche y de rara vez en fines de semana...se acostumbro a las llamadas que incendian el celular.

Rocío lo vi irse casi como llego, en su auto de lujo y con sus besos de equipaje; las llamadas escasearon, los pretextos de siempre: los niños, una esposa que sospecha, el trabajo y la falta del tiempo que en los primeros meses le sobraba, ahora era escaso hasta para una llamada y el teléfono se aburría entre golpes de nostalgia y alguna que otra lagrima furtiva y delatora que no sabe como explicar de forma convincente...

Rocío agoniza entre un oso de peluche y la sospecha, el nunca va a volver, cambio de numero y de amores, cambio de rutina y le dio otro uso a sus tardes clandestinas, ella se lamenta entre espasmos de llanto contenido y risas ausentes y fingidas, en Rocío todo es despertar y en su vientre
nace otra vida, Rocío niña esta esperando un hijo.
 
Despertares con sentimientos de la realidad.

Nace otra vida…que será los suspiros del mañana...



Saludos para usted.
 
Linda historia amigo, una realidad a veces frecuente que sabes expresar con sutileza.
Abrazos, un gusto leerte

Muchas gracias por leerme y por tus comentarios, es primera vez que intento en el relato y lamento que tenga que ser con temas como este, pero hay historias que no puedo dejar olvidadas.

Saludos
 

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