Despidiendo la amargura

Tejedora de Palabras

Poeta recién llegado
Debajo de un limón verde
donde el agua no corría
le entregué mi corazón
a quien no lo merecía.


Apareciste en mi vida
de una manera curiosa
y me entregué temerosa
mostrándote mis heridas.
Fue ese el punto de partida
más negro que yo recuerde
pues buscaste poseerme
robándote mi ternura.
En vano busqué dulzura
debajo de un limón verde.

Junto con la primavera
aparecen los primores
nos deleitan sus sabores
embelezan cual quimera
y como una quinceañera
lo evidente no veía:
era promesa vacía
toda caricia y pasión.
Planté semillas de amor
donde el agua no corría.

Nuestra historia fue de arena,
quise creer que era flor,
que en pétalos de color
transmutaría mis penas.
En cada noche serena
abandoné la razón
embriagada en la ilusión
añoraba sus caricias
soñando con su sonrisa
le entregué mi corazón.

La desolación no avisa
si decide aparecer.
Cómo me hizo padecer
la más amarga noticia:
que aquella miel de tu risa
no vería luz de día
pues de amarga alevosía
entretejiste tu engaño
y le hiciste mucho daño
a quien no lo merecía.

Con este pie se despide
dejando una puerta abierta
un corazón que despierta
y se da cuenta que vive
que de la vida recibe
y entrega de igual manera
ya lejos de las quimeras
y de ilusiones amargas
mi propia historia se encarga
de dar lecciones certeras.
 
Última edición:
Bienvenida, Tejedora, al portal donde inicias la presentación de tus obras con empuje, esta glosa en décimas desarrollando el tema del engaño en amor está casi perfecta (pequeños fallos en las rimas) y esa alevosía que se coló con "b".
Nos dejas buen consejo en el cierre.

Unplacer.jpg
 
Hermosas glosas las que nos regalas Tejedora de palabras.
Se nota que las tejes y muy bien. Place leerte, felicitaciones.


Debajo de un limón verde
donde el agua no corría
le entregué mi corazón
a quien no lo merecía.


Apareciste en mi vida
de una manera curiosa
y me entregué temerosa
mostrándote mis heridas.
Fue ese el punto de partida
más negro que yo recuerde
pues buscaste poseerme
robándote mi ternura.
En vano busqué dulzura
debajo de un limón verde.

Junto con la primavera
aparecen los primores
nos deleitan sus sabores
embelezan cual quimera
y como una quinceañera
lo evidente no veía:
era promesa vacía
toda caricia y pasión.
Planté semillas de amor
donde el agua no corría.

Nuestra historia fue de arena,
quise creer que era flor,
que en pétalos de color
transmutaría mis penas.
En cada noche serena
abandoné la razón
embriagada en la ilusión
añoraba sus caricias
soñando con su sonrisa
le entregué mi corazón.

La desolación no avisa
si decide aparecer.
Cómo me hizo padecer
la más amarga noticia:
que aquella miel de tu risa
no vería luz de día
pues de amarga alebosía
entretejiste tu engaño
y le hiciste mucho daño
a quien no lo merecía.







Con este pie se despide
dejando una puerta abierta
un corazón que despierta
y se da cuenta que vive
que de la vida recibe
y entrega de igual manera
ya lejos de las quimeras
y de ilusiones amargas
mi propia historia se encarga
de dar lecciones certeras.
 
Última edición:
Muchas gracias por los comentarios y la corrección :D.. ya arreglé ese pequeño desliz ortográfico. Aunque por lo de las rimas, ya el poema nació así, y bueno, no tengo tantos reparos con usar asonancias de vez en cuando, aunque no sea algo tan ortodoxo.

¡Un gran abrazo!
 
BIENVENIDA TEJEDORA DE PALABRAS, ÉXITOS EN EL PORTAL.

Debajo de un limón verde
donde el agua no corría
le entregué mi corazón
a quien no lo merecía.


Apareciste en mi vida
de una manera curiosa
y me entregué temerosa
mostrándote mis heridas.
Fue ese el punto de partida
más negro que yo recuerde
pues buscaste poseerme
robándote mi ternura.
En vano busqué dulzura
debajo de un limón verde.

Junto con la primavera
aparecen los primores
nos deleitan sus sabores
embelezan cual quimera
y como una quinceañera
lo evidente no veía:
era promesa vacía
toda caricia y pasión.
Planté semillas de amor
donde el agua no corría.

Nuestra historia fue de arena,
quise creer que era flor,
que en pétalos de color
transmutaría mis penas.
En cada noche serena
abandoné la razón
embriagada en la ilusión
añoraba sus caricias
soñando con su sonrisa
le entregué mi corazón.

La desolación no avisa
si decide aparecer.
Cómo me hizo padecer
la más amarga noticia:
que aquella miel de tu risa
no vería luz de día
pues de amarga alevosía
entretejiste tu engaño
y le hiciste mucho daño
a quien no lo merecía.

Con este pie se despide
dejando una puerta abierta
un corazón que despierta
y se da cuenta que vive
que de la vida recibe
y entrega de igual manera
ya lejos de las quimeras
y de ilusiones amargas
mi propia historia se encarga
de dar lecciones certeras.
 

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