John Mejía
Poeta asiduo al portal
Despierta,
un sol esculpido en suspiros,
un puño cerrado,
el pulso acelerado,
el sudor en la espalda,
una voz quebrantada y a veces exaltada,
las manos dispuestas a todo,
y el corazón,
ese, quisiera ser más que un músculo.
Las calles,
han quedado pintadas en la conciencia,
fueron éstas testigos oculares,
el biombo donde resonaban anhelos,
un mural pintado de esperanzas.
Despierta,
se escucha una gotera que se convierte en río,
un abrazo que termina en gestación,
un latido convertido en vida y más vida,
un coro de sonrisas nunca enmudecidas,
un retoño de versos…
Despierta y vive,
preña a los ocasos y alboradas,
prolifera esa esencia ancestral,
esa de la que nunca supiste que llevabas.
Despierta y llega a la estratósfera,
deja marcadas tus huellas amorosas,
tus gemidos agudizados en el paladar,
tu bondad esparcida como semilla.
Despierta y hazte un nuevo ser,
no importa que te digan – ¡extraterrestre!
la humanidad,
está hecha de migajas que a nadie quizá le importaban,
pero que en tu corazón germinó en un brillante girasol…
Despierta y hazte más grande que una leyenda…