Albertyo Moliendo
Poeta recién llegado
Tú no amas, quieres para tí.
Tú no vives, vives en tí.
Yo tampoco, pero nos veo.
He observado, y me ví en tí.
Me azotó la aorta el reflejo
y comprendí nuestro miedo.
No somos grandes profetas
ni desdichados Calimeros.
Solo imbéciles niños soberbios
en la fase que desmiente
cuán desolado desperdicio acarrae el ego.
Y no hay ser, castillo ni frente
al que arrebatan sus cimientos
y no sufra tu seca pena, valiente
y semejante guerrero.]
Tú no vives, vives en tí.
Yo tampoco, pero nos veo.
He observado, y me ví en tí.
Me azotó la aorta el reflejo
y comprendí nuestro miedo.
No somos grandes profetas
ni desdichados Calimeros.
Solo imbéciles niños soberbios
en la fase que desmiente
cuán desolado desperdicio acarrae el ego.
Y no hay ser, castillo ni frente
al que arrebatan sus cimientos
y no sufra tu seca pena, valiente
y semejante guerrero.]