Sofia Castelluccio
Poeta recién llegado
En el mar se encuentran todos mis recuerdos, en mi corazón solo se queda el dolor.
Las cicatrices envolviendo mis palabras con cada paso que doy, cerca del futuro que no me atrevo a enfrentar.
Profecías encantadoras, que brillan como advertencia en el infinito cielo azul.
Encerrada en el aire, mi alma me contagia de nostalgia. Sobresalto antes que se disipen mis reflejos.
Un momento junto a la noche, es todo lo que necesito. Me olvido del sol, de su belleza, de la soledad de las tardes. Me olvido de mi sonrisa.
Estoy intentando limpiar este desastre, no se que sucedió.
No le arrebaté la vida a nadie, no cerré mis brazos alrededor de sus pulmones. De todas formas no podría decir que esta sangre es de ellos. Son fríos, petroleo antes que sangre.
Los desencantos que alimenta a los colibríes del parque solitario, no sé, es algo vago como todo lo que hay en mi cabeza.
Con la simpatía de un invierno crudo, con las lagrimas de un humorista, con la sonrisa apagada de una reina, yo construí todo esto.
Creo en mi, no importa si estoy desorientada dentro de mi sabiduría. Confío en todas las respuestas que nacen de la nebulosa inagotable de mi innata musa.
Estoy alimentando todas las expectativas vacías para defraudarlos. Disfruto de ver las luces cuando se sorprenden; como llanto en vez de risa, como fotos viejas en vez de vivencias en el presente.
Me quedo hasta que se apague la mecha de la noche, será el tren que yo quiera tomar de regreso a mi mundo sin retorno, el albergue de conformistas adictos a la torpeza guiada por ídolos falsos.
No distingo el horizonte desde este punto de vista. Será mi tristeza transformándose en mariposa, quiero que este lista para marcharse. Dejaré de ver el gris del cielo, dejaré de cargar el peso de mi cuerpo, sin luz ...
Las cicatrices envolviendo mis palabras con cada paso que doy, cerca del futuro que no me atrevo a enfrentar.
Profecías encantadoras, que brillan como advertencia en el infinito cielo azul.
Encerrada en el aire, mi alma me contagia de nostalgia. Sobresalto antes que se disipen mis reflejos.
Un momento junto a la noche, es todo lo que necesito. Me olvido del sol, de su belleza, de la soledad de las tardes. Me olvido de mi sonrisa.
Estoy intentando limpiar este desastre, no se que sucedió.
No le arrebaté la vida a nadie, no cerré mis brazos alrededor de sus pulmones. De todas formas no podría decir que esta sangre es de ellos. Son fríos, petroleo antes que sangre.
Los desencantos que alimenta a los colibríes del parque solitario, no sé, es algo vago como todo lo que hay en mi cabeza.
Con la simpatía de un invierno crudo, con las lagrimas de un humorista, con la sonrisa apagada de una reina, yo construí todo esto.
Creo en mi, no importa si estoy desorientada dentro de mi sabiduría. Confío en todas las respuestas que nacen de la nebulosa inagotable de mi innata musa.
Estoy alimentando todas las expectativas vacías para defraudarlos. Disfruto de ver las luces cuando se sorprenden; como llanto en vez de risa, como fotos viejas en vez de vivencias en el presente.
Me quedo hasta que se apague la mecha de la noche, será el tren que yo quiera tomar de regreso a mi mundo sin retorno, el albergue de conformistas adictos a la torpeza guiada por ídolos falsos.
No distingo el horizonte desde este punto de vista. Será mi tristeza transformándose en mariposa, quiero que este lista para marcharse. Dejaré de ver el gris del cielo, dejaré de cargar el peso de mi cuerpo, sin luz ...
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