emivargas
Poeta asiduo al portal
Se compunge mi ser en grado sumo
y la sangre se hiela de tristeza,
al mirar que a una chica que tropieza
se trate como objeto de consumo.
A pocos les importa su desgracia
ni el dolor que su alma experimenta.
Esa pobre chiquilla macilenta
va perdiendo su ímpetu y su gracia.
En su interior un hombre rememora,
aquel que al precipicio la arrojó;
el miserable un fruto le dejó,
fruto que ni lo apresa ni enamora.
La sociedad se pone la careta
para disimular su desafecto
y su postura ambigua, que en efecto,
aunque le mortifica, no le inquieta.
Y así va cabizbaja por el mundo
esa enjuta criatura atribulada;
del fantasma de un hombre atormentada,
sin placidez interna ni un segundo.
y la sangre se hiela de tristeza,
al mirar que a una chica que tropieza
se trate como objeto de consumo.
A pocos les importa su desgracia
ni el dolor que su alma experimenta.
Esa pobre chiquilla macilenta
va perdiendo su ímpetu y su gracia.
En su interior un hombre rememora,
aquel que al precipicio la arrojó;
el miserable un fruto le dejó,
fruto que ni lo apresa ni enamora.
La sociedad se pone la careta
para disimular su desafecto
y su postura ambigua, que en efecto,
aunque le mortifica, no le inquieta.
Y así va cabizbaja por el mundo
esa enjuta criatura atribulada;
del fantasma de un hombre atormentada,
sin placidez interna ni un segundo.
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