jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
querida aurora
primero perdón por no despedirme debidamente
simplemente cerré la compu de golpe
y me largué a la calle a que me diera el aire
quería verte aunque fuera un rato el domingo
y cuando me dijiste que no sería así no pude evitar
que me embargara la desesperanza más amarga
pero tenías razón, al final parece ser que no lloraré esta noche
sin embargo no puedo dormir
me sigue dando vueltas en la cabeza lo que estuvimos hablando
también pienso en la forma tan intempestiva
como se ha entablado nuestra relación
de repente yo caigo como de la luna o de marte
y te suelto a la cara que estoy enamorado de ti
¿cómo te habrás sentido de desconcertada?
luego te salgo con que el amor se acaba con el paso del tiempo
a ti, que crees todavía en esa fantasía del amor eterno
encima te doblo la edad de sobra
¿qué clase de vida tendrías conmigo?
bastante rara, la verdad
y tú enamorada de ese tal gengis para empeorarla
ese cabrón que por lo visto sólo juega contigo
y te busca cuando no tiene a otra con quien retozar
ahora ha vuelto a buscarte y promete enmendarse
no regreses con él todavía
pídele que te deje en paz durante unos meses
de aquí a diciembre, tal vez
y mientras transcurre ese plazo déjame seguir empeñado en mi absurdo asedio
seguir paseando contigo por la playa al atardecer
hablando de nada
riéndonos de la curiosa situación en que estamos
probablemente al final todas las cosas queden más o menos igual que ahora
pero para entonces ya sabremos más de nosotros mismos
más de la naturaleza de nuestros sentimientos
y tal vez cuando se asiente el polvo de este torbellino
podremos ver más claro lo que nos pasa
pero necesito verte
tal vez el domingo en alguna parte cerca de tu casa
aunque sea media hora
sin cervezas, sin atardeceres, sin besos
como si nos encontráramos por accidente
quizás en la plaza de san esteban a eso del mediodía
poder contemplarte unos minutos
ver tus ojos
decirte cualquier tontería
y que tú me vuelvas a decir cuánto te duele tu amor por ese cabrón
y que no me quieres
que no me quieres
que no me quieres
que me lo repitas 20 veces en voz baja al oído:
"no te quiero, ¿no entiendes?"
"no te quiero nada, tontito, no sigas insistiendo"
20 o 30 veces con voz clara
porque así voy a empezar a curarme de esto
así como algunos terminan enamorándose
a fuerza de repetirles "te amo" una y otra vez
¿por qué no me ayudas a empezar a desenamorarme de ti
diciéndome "no te quiero" 30 veces al día?
hoy ya lo hiciste y esta noche no voy a llorar
primero perdón por no despedirme debidamente
simplemente cerré la compu de golpe
y me largué a la calle a que me diera el aire
quería verte aunque fuera un rato el domingo
y cuando me dijiste que no sería así no pude evitar
que me embargara la desesperanza más amarga
pero tenías razón, al final parece ser que no lloraré esta noche
sin embargo no puedo dormir
me sigue dando vueltas en la cabeza lo que estuvimos hablando
también pienso en la forma tan intempestiva
como se ha entablado nuestra relación
de repente yo caigo como de la luna o de marte
y te suelto a la cara que estoy enamorado de ti
¿cómo te habrás sentido de desconcertada?
luego te salgo con que el amor se acaba con el paso del tiempo
a ti, que crees todavía en esa fantasía del amor eterno
encima te doblo la edad de sobra
¿qué clase de vida tendrías conmigo?
bastante rara, la verdad
y tú enamorada de ese tal gengis para empeorarla
ese cabrón que por lo visto sólo juega contigo
y te busca cuando no tiene a otra con quien retozar
ahora ha vuelto a buscarte y promete enmendarse
no regreses con él todavía
pídele que te deje en paz durante unos meses
de aquí a diciembre, tal vez
y mientras transcurre ese plazo déjame seguir empeñado en mi absurdo asedio
seguir paseando contigo por la playa al atardecer
hablando de nada
riéndonos de la curiosa situación en que estamos
probablemente al final todas las cosas queden más o menos igual que ahora
pero para entonces ya sabremos más de nosotros mismos
más de la naturaleza de nuestros sentimientos
y tal vez cuando se asiente el polvo de este torbellino
podremos ver más claro lo que nos pasa
pero necesito verte
tal vez el domingo en alguna parte cerca de tu casa
aunque sea media hora
sin cervezas, sin atardeceres, sin besos
como si nos encontráramos por accidente
quizás en la plaza de san esteban a eso del mediodía
poder contemplarte unos minutos
ver tus ojos
decirte cualquier tontería
y que tú me vuelvas a decir cuánto te duele tu amor por ese cabrón
y que no me quieres
que no me quieres
que no me quieres
que me lo repitas 20 veces en voz baja al oído:
"no te quiero, ¿no entiendes?"
"no te quiero nada, tontito, no sigas insistiendo"
20 o 30 veces con voz clara
porque así voy a empezar a curarme de esto
así como algunos terminan enamorándose
a fuerza de repetirles "te amo" una y otra vez
¿por qué no me ayudas a empezar a desenamorarme de ti
diciéndome "no te quiero" 30 veces al día?
hoy ya lo hiciste y esta noche no voy a llorar
Última edición: