Asklepios
Incinerando envidias
Después de dejar pasar más
de mil milenios, de nuevo abrí tu nombre.
Aún estabas ahí… Y lo volví a cerrar.
Creí haberme olvidado de ti,
a mí, que nada se me olvida.
Te retomé una vez más.
Cuando extendí la palabra que te proclama,
volví a caer en la total dependencia y
sumisión a ti que, desde entonces, ha dejado
de dominarme.
de mil milenios, de nuevo abrí tu nombre.
Aún estabas ahí… Y lo volví a cerrar.
Creí haberme olvidado de ti,
a mí, que nada se me olvida.
Te retomé una vez más.
Cuando extendí la palabra que te proclama,
volví a caer en la total dependencia y
sumisión a ti que, desde entonces, ha dejado
de dominarme.