Asklepios
Incinerando envidias
Después de haber recorrido el cielo con su sentir infinitas veces, tampoco encontró allí lo que buscaba. Ya le invadía el hastío y el sentimiento de abandono junto a esa opresión, - que nace en el pecho para prolongarse por todo el cuerpo-, desgarradora y sin tregua, que a la vez de serle insufrible por el dolor, le era también necesaria como vínculo y contacto con lo deseado.
Quería confundirse con el Universo, quería hablar consigo mismo más, no podía. Apenas osaba respirar; era como si algo le persiguiera y él tuviera que darle alcance. Algo que los hombres no pueden soportar, como si la demencia le diera caza al galope; sentía el temblor de su corazón y alrededor de la boca al recordar cómo depositó su confianza en lo que ahora veía como un vacío que con ninguna otra cosa podía llenar. Con nada. Únicamente el agotamiento le traía descanso.
Todo le es tan adverso que hasta la idea de ser todo un sueño le desesperaba y no encontraba ni sentido ni respuestas a tantas cosas que.., que siempre habrán de quedar sin ellas.
Quería confundirse con el Universo, quería hablar consigo mismo más, no podía. Apenas osaba respirar; era como si algo le persiguiera y él tuviera que darle alcance. Algo que los hombres no pueden soportar, como si la demencia le diera caza al galope; sentía el temblor de su corazón y alrededor de la boca al recordar cómo depositó su confianza en lo que ahora veía como un vacío que con ninguna otra cosa podía llenar. Con nada. Únicamente el agotamiento le traía descanso.
Todo le es tan adverso que hasta la idea de ser todo un sueño le desesperaba y no encontraba ni sentido ni respuestas a tantas cosas que.., que siempre habrán de quedar sin ellas.