Qué fácil es decir te quiero
y olvidar un rato las ataduras,
verás que siempre habrá un pero
que te devuelva a las llanuras.
Promesas y más promesas,
o peor aún, ninguna de ellas,
al final terminas donde empiezas
dejando un sinfín de querellas.
Siempre es muy fácil mentir
a quien quiere ser engañado,
aunque se tenga que fingir
y dejar honor y orgullo de lado.
El tiempo es el mejor juez
para todos en esta vida,
te hace ver lo que no ves
y te indica la única salida.
En vida se pagan los pecados,
más allá no hay nada de nada;
solo sueños que quedan olvidados
en esa triste y perdida mirada.