Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Después de recorrer una y
otra vez cada una y
todas las palabras
que aprendí antes de ti,
contigo y
después,
desearía poder decirte;
esquina,
mesa,
cocina y
cama y
reinventar con ellas
el lenguaje subversivo
que ya una vez allanó el camino
de mi boca hasta tus labios,
incendiar de nuevo esos vocablos
para que suenen adecuados
como aquellas dos palabras
con las que prendí las líneas de tu piel
a lo profundo de mi no te olvido,
me gustaría que el tiempo que ha partido
te otorgara tiempo
para que supieras que aún me suena un latido
que sé que puede desenmarañar el verbo ido
en uno nuevo compartido.
6.5.11 en una tarde en la que ya no queda nada, y por lo tanto, todo queda.
Última edición: