Josimar Moran
Poeta fiel al portal
En el silencio de la noche obscura,
mientras meditaba en la soledad
sentí presencia de un ser inmortal,
tanto me alucinó y quise volver
la vista hacia aquel ser tan divinal;
mas al ver que de mí a huir se apura
siento angustia, la intento detener. . .
y se me escapa; pero fue verdad.
Cada noche se repite la escena,
la soledad, ella y yo en uno mismo;
pero nos separa ya un hondo abismo
y es el mantener en mi alma esta pena
de no saber quién es el ser extraño
que en la noche visita mi aposento
y causa a mi corazón mucho daño
pues me embarga el dolor y el sufrimiento.
Hoy sé que vendrá y estoy preparado,
no permitiré que siga viniendo
si no me dice qué es lo que pretende
al provocar el recuerdo de un ser,
que por mí fue mucho más que adorado
mas pagó tan mal mi amor y sabiendo
cuánto yo la amaba, mi honor ofende
y a otro ella le entregó su querer.
Por eso, no soportando el dolor
la busqué y la encontré junto a aquél
que mi felicidad quiso robar,
no queriendo ser cobarde pensé
en matarlos de una vez y el rencor
me infundió valor, quise ser muy cruel
y poco a poco los ví agonizar
y me sentí feliz, mi honor limpié. . .
Desde entonces cada noche aparece
aquí en mi cuarto la imagen de aquélla
aunque infiel; pero que yo tanto amaba
y ahora me arrepiento de lo que hice,
por eso en mi recuerdo permanece
tan lejos y tan cerca, cual estrella
que mi sendero siempre iluminaba
y aún hoy desde el cielo me bendice.
Hoy vino, mas algo raro sucede,
veo su imagen mucho más real
que todas las veces que ya ha venido,
y me permite ver su rostro y llora
y dice que Dios perdón me concede
por todo lo que en mi vida hice mal;
pero debo estar muy arrepentido
pues de mi muerte ha llegado la hora.
Vacilo, no sé si debo creer.
¿Quién ha hablado con fantasmas? Yo.
¿Acaso serán desvaríos míos?
¡No sé! ¿Será acaso el remordimiento?
Pero, ¡tan verdadero todo siento!
Siento mi cuerpo con escalofríos,
poco a poco un temor me sacudió:
Y es que tu recuerdo pueda perder. . .
Estoy aquí, en mi cama recostado,
no puedo moverme, pero te veo
y te vas acercando hasta mi lecho,
me abrazas y me dices al oído
Mi amor, muy pronto estarás a mi lado-.
Luego desvaneces. Ahora creo
todo fue verdad y siento en mi pecho
un raro dolor, nunca antes sentido . . .
¿Qué me pasa? Se me escapa la vida,
todo se obscurece y te veo más
cerca de mí, ahora puedo sentirte,
te abrazo, te acaricio, soy feliz
pues te tengo a mi lado; se me olvida
todo lo que sufrí pues aquí estás
en mi lecho. Siempre quise decirte
lo mucho que aún te amaba, mas hoy . . .
Hoy todo se ha perdido para mí,
ya mi vida ha llegado a su final;
mas entre mi angustia me regocijo
porque al morir estuviste conmigo
ya no temo nada, acepto el castigo
que me ha de tocar por todo mi mal
y me consuela lo que ella me dijo
y ya sólo ansío a su lado estar.
Decidido estoy ya a morir y espero
la muerte ahora con gran ilusión,
mas de pronto... Una desgracia sucede
los rayos del sol cruzan la ventana,
sin quererlo despierto, desespero
veo alrededor, ¡qué desilusión!
¿Para qué la vida se me concede?
¿Vivir o morir? Para mí es lo mismo.
Siempre me sucede lo mismo: Ayer,
hoy, mañana; mas quién sabe hasta cuándo
he de vivir en constante martirio,
deseando morir a estar sin ti
y mientras no termina, en mi delirio
permaneceré amándote y soñando
con el momento de estar junto a ti.
Mientras no llega tendré que volver
esta noche de nuevo a soñar tu amor,
mas no pierdo la esperanza y un día
podré disfrutar con alegría
al realizar mi sueño mayor...
mientras meditaba en la soledad
sentí presencia de un ser inmortal,
tanto me alucinó y quise volver
la vista hacia aquel ser tan divinal;
mas al ver que de mí a huir se apura
siento angustia, la intento detener. . .
y se me escapa; pero fue verdad.
Cada noche se repite la escena,
la soledad, ella y yo en uno mismo;
pero nos separa ya un hondo abismo
y es el mantener en mi alma esta pena
de no saber quién es el ser extraño
que en la noche visita mi aposento
y causa a mi corazón mucho daño
pues me embarga el dolor y el sufrimiento.
Hoy sé que vendrá y estoy preparado,
no permitiré que siga viniendo
si no me dice qué es lo que pretende
al provocar el recuerdo de un ser,
que por mí fue mucho más que adorado
mas pagó tan mal mi amor y sabiendo
cuánto yo la amaba, mi honor ofende
y a otro ella le entregó su querer.
Por eso, no soportando el dolor
la busqué y la encontré junto a aquél
que mi felicidad quiso robar,
no queriendo ser cobarde pensé
en matarlos de una vez y el rencor
me infundió valor, quise ser muy cruel
y poco a poco los ví agonizar
y me sentí feliz, mi honor limpié. . .
Desde entonces cada noche aparece
aquí en mi cuarto la imagen de aquélla
aunque infiel; pero que yo tanto amaba
y ahora me arrepiento de lo que hice,
por eso en mi recuerdo permanece
tan lejos y tan cerca, cual estrella
que mi sendero siempre iluminaba
y aún hoy desde el cielo me bendice.
Hoy vino, mas algo raro sucede,
veo su imagen mucho más real
que todas las veces que ya ha venido,
y me permite ver su rostro y llora
y dice que Dios perdón me concede
por todo lo que en mi vida hice mal;
pero debo estar muy arrepentido
pues de mi muerte ha llegado la hora.
Vacilo, no sé si debo creer.
¿Quién ha hablado con fantasmas? Yo.
¿Acaso serán desvaríos míos?
¡No sé! ¿Será acaso el remordimiento?
Pero, ¡tan verdadero todo siento!
Siento mi cuerpo con escalofríos,
poco a poco un temor me sacudió:
Y es que tu recuerdo pueda perder. . .
Estoy aquí, en mi cama recostado,
no puedo moverme, pero te veo
y te vas acercando hasta mi lecho,
me abrazas y me dices al oído
Mi amor, muy pronto estarás a mi lado-.
Luego desvaneces. Ahora creo
todo fue verdad y siento en mi pecho
un raro dolor, nunca antes sentido . . .
¿Qué me pasa? Se me escapa la vida,
todo se obscurece y te veo más
cerca de mí, ahora puedo sentirte,
te abrazo, te acaricio, soy feliz
pues te tengo a mi lado; se me olvida
todo lo que sufrí pues aquí estás
en mi lecho. Siempre quise decirte
lo mucho que aún te amaba, mas hoy . . .
Hoy todo se ha perdido para mí,
ya mi vida ha llegado a su final;
mas entre mi angustia me regocijo
porque al morir estuviste conmigo
ya no temo nada, acepto el castigo
que me ha de tocar por todo mi mal
y me consuela lo que ella me dijo
y ya sólo ansío a su lado estar.
Decidido estoy ya a morir y espero
la muerte ahora con gran ilusión,
mas de pronto... Una desgracia sucede
los rayos del sol cruzan la ventana,
sin quererlo despierto, desespero
veo alrededor, ¡qué desilusión!
¿Para qué la vida se me concede?
¿Vivir o morir? Para mí es lo mismo.
Siempre me sucede lo mismo: Ayer,
hoy, mañana; mas quién sabe hasta cuándo
he de vivir en constante martirio,
deseando morir a estar sin ti
y mientras no termina, en mi delirio
permaneceré amándote y soñando
con el momento de estar junto a ti.
Mientras no llega tendré que volver
esta noche de nuevo a soñar tu amor,
mas no pierdo la esperanza y un día
podré disfrutar con alegría
al realizar mi sueño mayor...