El mundo entero mea banalidades sobre mí,
excreta bazofia cultural.
El progreso es como las moscas verdes sucias revoloteando sobre un cadáver.
Y cada vez entra menos dinero en casa.
Siempre me despierto con gritos
y a veces pienso que es mejor que no sentirse solo.
Otras veces la cabeza me arde por la mañana hasta el vómito.
La gente a la que odio se gradúa y es feliz
la gente a la que quiero encuentra pareja, se va de fiesta, hace el viaje de sus sueños
y luego,
siempre
desaparece.
Un vagabundo ha quemado el bosque donde iba a perder el día con mis amigos de la infancia y ahora pensamos en llorar, plantar árboles y quemar su choza en mitad del bosque.
Cuando todo va en contra no queda más que pelear y soñar con que todo pasará. Se tienen esperanzas.
Pero cuando no queda nada. Cuando no hay nadie por las noches para consolar, cuando no hay nada que hacer, cuando la vida es un vació, un vacío inmenso en la boca del estomago que lo pudre hasta la risa, entonces sueño con suicidarme, con reventarme los dientes de un balazo hasta el cráneo, con lanzarme de un sexto. Pero no es nada. Una vez al año. Y siempre pensé que era demasiado cobarde. No se lo digo a nadie porqué nadie quiere estar cerca de alguien que haya intentado suicidarse, por muy feliz que esté entonces.
Cuando hay una razón para morir, nadie muere. La gente lucha hasta hundir los puños en el infierno y hurgarle la sangre al diablo. La humanidad solo se suicida cuando no hay razones para morir.
Mi ex se reía de mí cuando se lo contaba. Me ignoraba. Nadie fue más sinceramente cruel.
Quiero más a mi perro que a mi padre.
Mi perro me quiere más que mi padre.
A veces desearía que mi padre se muriera
y otras veces tengo sueños en que me da una paliza de muerte
y son reconfortantes
porqué siempre empiezan con que me revelo contra él y él no lo soporta y entonces me lanza al suelo y se pone encima mío dándome de derecha a izquierda sin que yo pueda hacer nada, con toda la rabia contenida por su patética autoestima
y sangro hasta poderle escupir báho, sangre y trocitos de dientes como pepitas de maíz.
Y maldita sea
como el odio nos rodea como el fuego rodea una gasolinera antes del gran BOOM
y maldita sea como el odio me rodea en clase y en la universidad y como miran con cara de asco.
y maldita sea que la destrucción sea la única salida y la violencia destruirá una paz innecesaria en la que todos han olvidado ser humanos y luchar y mearse en lo que no les gusta en vez de callar como ratas mordisqueando los pedazos de frustración.
A veces desearía que el mundo ardiera empezando por el aula C-201 de la universidad y se extendiera por el bosque del jodido vagabundo y llegara a la casa alquilada de mi padre con el dinero de mi universidad y les quemara a él y a la tipa con la que le puso los cuernos a mi madre.
otras veces sueño que corro y corro mientras me quemo y mi carne va chisporroteando y crujiendo y agrietándose hasta que encuentro una piscina donde lanzarme
pero ya no queda nada y me evaporo y me esfumo como solo lo hace la ceniza.
A veces solo me queda la destrucción.
A veces solo me queda la destrucción
y nada más.
excreta bazofia cultural.
El progreso es como las moscas verdes sucias revoloteando sobre un cadáver.
Y cada vez entra menos dinero en casa.
Siempre me despierto con gritos
y a veces pienso que es mejor que no sentirse solo.
Otras veces la cabeza me arde por la mañana hasta el vómito.
La gente a la que odio se gradúa y es feliz
la gente a la que quiero encuentra pareja, se va de fiesta, hace el viaje de sus sueños
y luego,
siempre
desaparece.
Un vagabundo ha quemado el bosque donde iba a perder el día con mis amigos de la infancia y ahora pensamos en llorar, plantar árboles y quemar su choza en mitad del bosque.
Cuando todo va en contra no queda más que pelear y soñar con que todo pasará. Se tienen esperanzas.
Pero cuando no queda nada. Cuando no hay nadie por las noches para consolar, cuando no hay nada que hacer, cuando la vida es un vació, un vacío inmenso en la boca del estomago que lo pudre hasta la risa, entonces sueño con suicidarme, con reventarme los dientes de un balazo hasta el cráneo, con lanzarme de un sexto. Pero no es nada. Una vez al año. Y siempre pensé que era demasiado cobarde. No se lo digo a nadie porqué nadie quiere estar cerca de alguien que haya intentado suicidarse, por muy feliz que esté entonces.
Cuando hay una razón para morir, nadie muere. La gente lucha hasta hundir los puños en el infierno y hurgarle la sangre al diablo. La humanidad solo se suicida cuando no hay razones para morir.
Mi ex se reía de mí cuando se lo contaba. Me ignoraba. Nadie fue más sinceramente cruel.
Quiero más a mi perro que a mi padre.
Mi perro me quiere más que mi padre.
A veces desearía que mi padre se muriera
y otras veces tengo sueños en que me da una paliza de muerte
y son reconfortantes
porqué siempre empiezan con que me revelo contra él y él no lo soporta y entonces me lanza al suelo y se pone encima mío dándome de derecha a izquierda sin que yo pueda hacer nada, con toda la rabia contenida por su patética autoestima
y sangro hasta poderle escupir báho, sangre y trocitos de dientes como pepitas de maíz.
Y maldita sea
como el odio nos rodea como el fuego rodea una gasolinera antes del gran BOOM
y maldita sea como el odio me rodea en clase y en la universidad y como miran con cara de asco.
y maldita sea que la destrucción sea la única salida y la violencia destruirá una paz innecesaria en la que todos han olvidado ser humanos y luchar y mearse en lo que no les gusta en vez de callar como ratas mordisqueando los pedazos de frustración.
A veces desearía que el mundo ardiera empezando por el aula C-201 de la universidad y se extendiera por el bosque del jodido vagabundo y llegara a la casa alquilada de mi padre con el dinero de mi universidad y les quemara a él y a la tipa con la que le puso los cuernos a mi madre.
otras veces sueño que corro y corro mientras me quemo y mi carne va chisporroteando y crujiendo y agrietándose hasta que encuentro una piscina donde lanzarme
pero ya no queda nada y me evaporo y me esfumo como solo lo hace la ceniza.
A veces solo me queda la destrucción.
A veces solo me queda la destrucción
y nada más.
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