marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el sumiso intento de pregonar a la soledad que hoy embriaga mi alma,
las palabras se coligen delgadas y sin fundamentos,
se encierran continuas las distancias que tengo con tu nombre
y el mar que hoy infunde tu costa en una espera.
Es que los miles de abrazos que hoy se cuelgan en mis pensamientos
no dejan cabida alguna a un verso o un titilar de sonidos melodiosos.
solo y tan solo se arrastran los pasos negados
y las penas trabadas en un roncal de lágrimas sin caídas.
Para esperar un suspirar en regocijo en la nocturna,
dividir el cuerpo enamorado,
y permitir en un instante un amor en esta infortunada lejanía.
las palabras se coligen delgadas y sin fundamentos,
se encierran continuas las distancias que tengo con tu nombre
y el mar que hoy infunde tu costa en una espera.
Es que los miles de abrazos que hoy se cuelgan en mis pensamientos
no dejan cabida alguna a un verso o un titilar de sonidos melodiosos.
solo y tan solo se arrastran los pasos negados
y las penas trabadas en un roncal de lágrimas sin caídas.
Para esperar un suspirar en regocijo en la nocturna,
dividir el cuerpo enamorado,
y permitir en un instante un amor en esta infortunada lejanía.
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