Littera
Poeta asiduo al portal
Un páramo sombrío e inquietante,
un empíreo que ignoran las estrellas
y un piélago colmado de querellas
es la vida sin música odorante.
Esto, con voz gallarda y penetrante,
dijo el vate a mancebos y doncellas
tan pulcros ellos cuanto lindas ellas
al descender la noche refrescante.
Como quier que escuchase sus palabras
y que del todo sabias las sintiese,
determiné, mi niña, componeros:
deseando que no llanuras glabras
vuestra divina y suave planta bese,
mas alfombras de lilios lisonjeros.