Detrás de los cristales empañados
en una tarde mustia y mortecina
por calles y caminos embarrados
un solitario corazón camina.
Hay llantos rotos, besos olvidados,
un gemido que nunca se termina
de callar en los labios silenciados,
labios rotos de amor en cada esquina.
Son las letras de amor, lecho de herido,
llenando de lamentos mi locura
en duelo por palabras que encristalan.
Aún te amo llorando y dolorido
y sobre el ventanal de la amargura,
mi mirar yace en gotas que resbalan.
Luis
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