Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Despierta la mañana y los sueños se adormecen
el sol marca su huella en el suelo inerte y rudo,
las piedras del camino, de pena se ensombrecen,
el pie del caminante las besa triste y mudo.
Familia desterrada detrás del sol camina;
el padre va marcando sus pasos de primero,
la madre añora triste su mesa y su cocina
el niño va cansado mirando su sendero.
Sus pieles antes blancas, doradas han quedado,
por soles, lluvias, vientos, que a golpe se deslizan,
la fuerza laboriosa en sus cuerpos se ha aplacado
y el niño triste mira, las piedras donde pisan.
Recuerdan en el campo cosechas y ganados,
el canto de los gallos llamando al sol temprano,
caminos que cantaban llevando a los sembrados,
hoy faltan los domingos a misa de la mano.
¿A dónde fue la vida si estaban en el cielo?
¿Acaso los demonios vencieron en la guerra?
¿Por qué los pies heridos se curan contra el suelo?
el niño crece triste, sin ver su hermosa tierra.
¡Pequeño!, Tú que viste la aurora nacarada,
y ocasos rojos viste en el canto de tu madre,
rencores y venganzas cultiva la alborada,
al ver algunas noches el llanto de tu padre.
Caminan tres viajeros que antaño alegres fueron,
mirando al sol de frente, tal vez encuentren vida,
detrás del sol buscando los sueños que perdieron,
detrás del sol inmersos, buscando la salida.
A ellos, que les he visto pasar y no han llegado.
el sol marca su huella en el suelo inerte y rudo,
las piedras del camino, de pena se ensombrecen,
el pie del caminante las besa triste y mudo.
Familia desterrada detrás del sol camina;
el padre va marcando sus pasos de primero,
la madre añora triste su mesa y su cocina
el niño va cansado mirando su sendero.
Sus pieles antes blancas, doradas han quedado,
por soles, lluvias, vientos, que a golpe se deslizan,
la fuerza laboriosa en sus cuerpos se ha aplacado
y el niño triste mira, las piedras donde pisan.
Recuerdan en el campo cosechas y ganados,
el canto de los gallos llamando al sol temprano,
caminos que cantaban llevando a los sembrados,
hoy faltan los domingos a misa de la mano.
¿A dónde fue la vida si estaban en el cielo?
¿Acaso los demonios vencieron en la guerra?
¿Por qué los pies heridos se curan contra el suelo?
el niño crece triste, sin ver su hermosa tierra.
¡Pequeño!, Tú que viste la aurora nacarada,
y ocasos rojos viste en el canto de tu madre,
rencores y venganzas cultiva la alborada,
al ver algunas noches el llanto de tu padre.
Caminan tres viajeros que antaño alegres fueron,
mirando al sol de frente, tal vez encuentren vida,
detrás del sol buscando los sueños que perdieron,
detrás del sol inmersos, buscando la salida.
A ellos, que les he visto pasar y no han llegado.
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