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Deudo de mí

musador

esperando...
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.



Cada suceso acontecido debe guardar relación con estos innumerables objetos, huellas del ayer presentes hoy. Encuentro en levedad una nostálgica rememoración por lo que fue y por lo que es. Siempre es grato leerte, estimado musador.

Un abrazo

Andi
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Querido Jorge, un sensacional soneto nos dejas aquí, en ese intento de aligerar el lastre para que la nave vaya más veloz. Sin embargo, me temo, y a la vez me alegro, de que no puedas deshacerte de todo lo que llevas dentro, eso que nos das sin tasa. Si tú eres deudor de ti mismo, yo también soy tu deudor, baste ver la pantalla de mi ordenador donde encuentro regalos que me hiciste con motivo de nuestras conversaciones, pero aún hay más, bastante más. Muy presente tengo que me acercaras, por ejemplo, a la obra de Juan Ramón Jiménez con el regalo de aquel romance –Generalife–, que dedicó a Isabel García Lorca.
Gracias por todo. Un abrazo fuerte.
Salvador.
 
Precioso y excelente soneto, haciendo limpia de las tantas cosas que vamos acumulando y nunca nos decidimos en deshacernos de ellas. Y es bueno hacer sitio para otras nuevas. Un fuerte abrazo con todo mi afecto.
Miguel.
 
Cada suceso acontecido debe guardar relación con estos innumerables objetos, huellas del ayer presentes hoy. Encuentro en levedad una nostálgica rememoración por lo que fue y por lo que es. Siempre es grato leerte, estimado musador.

Un abrazo

Andi
Hola, Andi. El origen de este soneto son las vivencias provocadas por mi decisión de mudarme, después de veinte años de vivir en un departamento, alquilado, de tres ambientes, que se está viniendo abajo (el mayor problema son las filtraciones en el techo, que han arruinado la instalación eléctrica y provocado la caída del cielo raso). Varios de mis hijos, adultos, convivieron conmigo aquí, aunque ahora hace tiempo que estoy solo. Antes de mudarme, debo deshacerme de una caterva de recuerdos y objetos presuntamente útiles: por ejemplo, tiré cuatro televisores viejos, dos ordenadores, un cajón lleno de periódicos, etcétera. Al hacer esta revisión, decidido a tirar lo más posible, no puedo dejar de sentir la sensación de ser «deudo de mí», donde «deudo» significa en este caso pariente del muerto: mi actitud ante mis propias cosas debe ser desprendida, como la de un hijo, por ejemplo, ante los objetos del padre muerto. La melancolía es inevitable, claro, pero cierta crueldad se hace necesaria. En broma, les he contado a mis hijos que les estoy ahorrando trabajo. No estoy enfermo, así que la presencia de la muerte en el escenario es una simple consecuencia de mi edad: estoy llegando a los 70.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Se supone, querido Jorge, que vivimos tiempos en los que la clave es el reciclaje. Meter en la misma tolva tan distintos objetos no es nada edificante. Las rosas van con el orgánico y los libros con el papel y el cartón, por poner un ejemplo. Lo que se pueda compostar, al compostaje y a lo que se pueda dar otra oportunidad hay que intentar procurársela. El reciclaje empieza por uno mismo. No te estoy pidiendo que des tu cuerpo a la ciencia. Es metafórico. Me encantó tu soneto. Un saludo. Luis
 
Querido Jorge, un sensacional soneto nos dejas aquí, en ese intento de aligerar el lastre para que la nave vaya más veloz. Sin embargo, me temo, y a la vez me alegro, de que no puedas deshacerte de todo lo que llevas dentro, eso que nos das sin tasa. Si tú eres deudor de ti mismo, yo también soy tu deudor, baste ver la pantalla de mi ordenador donde encuentro regalos que me hiciste con motivo de nuestras conversaciones, pero aún hay más, bastante más. Muy presente tengo que me acercaras, por ejemplo, a la obra de Juan Ramón Jiménez con el regalo de aquel romance –Generalife–, que dedicó a Isabel García Lorca.
Gracias por todo. Un abrazo fuerte.
Salvador.
Hola, Salvador. Me alegra verte por aquí. Te sugiero que leas mi respuesta a Andi para que puedas apreciar la gran diferencia que hay, en este caso, entre las palabras «deudo» y «deudor».
Creo que el sentido de pertencer a este foro es el enriquecimiento mutuo, y me alegro de sentir que he contribuido en alguna medida.

gracias y abrazo
Jorge
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Soneto lapidario. La enumeración del segundo cuarteto me recuerda a Borges. Imagino que en el segundo verso del segundo cuarteto, viejos diarios son cuatro sílabas si se lee como un diptongo la primera sílaba de la palabra diarios, cosa que mi oído no hacía de forma natural. Me parece afortunada la aliteración formada en el primer cuarteto por rejuntando y arrojando.

Saludos cordiales.
 
Última edición:
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Muy reflexivo este soneto que admiro profundamente. Un gusto pasar.
Saludos.
 
Musador, Mundopoeta:
¡Cuántas cosas rejuntadas, compañero!
Y dicen que el saber no ocupa lugar... jeje.
Comprendo la situación por la que atraviesas,
también he dado mis tumbos...
Y claro, que sea lo más rápido posible
es el único remedio atendible.
Abrazos.
 
El tiempo pasa inexorable, querido amigo, y en el deambular de la vida dejamos nuestra huella en todo cuanto nos rodea.
Aunque tengo olvidada toda actividad poética, conservo muy a gala, la impagable huella que tu palabra y tu enseñanza me dejaron en esos años en que compartimos poemas.
Espero, querido Jorge, que la vida te sea grata.
Un fortísimo abrazo desde el sur de España.
 
El tiempo pasa inexorable, querido amigo, y en el deambular de la vida dejamos nuestra huella en todo cuanto nos rodea.
Aunque tengo olvidada toda actividad poética, conservo muy a gala, la impagable huella que tu palabra y tu enseñanza me dejaron en esos años en que compartimos poemas.
Espero, querido Jorge, que la vida te sea grata.
Un fortísimo abrazo desde el sur de España.
¡Hombre, Luis! ¡Qué gustazo verte por acá! Espero que no tengas olvidada la actividad poética por excelencia: ¡navegar! La vida... se va poniendo gris.

gracias y abrazo
Jorge
 
Se supone, querido Jorge, que vivimos tiempos en los que la clave es el reciclaje. Meter en la misma tolva tan distintos objetos no es nada edificante. Las rosas van con el orgánico y los libros con el papel y el cartón, por poner un ejemplo. Lo que se pueda compostar, al compostaje y a lo que se pueda dar otra oportunidad hay que intentar procurársela. El reciclaje empieza por uno mismo. No te estoy pidiendo que des tu cuerpo a la ciencia. Es metafórico. Me encantó tu soneto. Un saludo. Luis
La clave, querido Luis, es el negocio. En mi país (y, por lo que vi, España no es en esto muy diferente), esto del reciclaje de basura se resuelve así: si el alcalde tiene un primo o amigo que fabrica contenedores de basura, aparecen en cada esquina tres contenedores pintados de diversos colores y con cartelitos que sugieren lo que hay que tirar en ellos; pero si no hay tal primo o cambió de rubro, aparece un solo contenedor negro para todo fin (tengo uno en la puerta de mi casa). La preservación del medio ambiente es un claro ejemplo de que el hombre requiere, para sobrevivir, de la organización social. ¿Qué sentido tiene que yo me cuide de tirar colillas al río si aguas arriba una fábrica arroja en él sus efluentes que lo llenan de peces muertos?
Cada tanto cuando los camiones que se llevan el contenido de estos contenedores descargan en los enormes basurales, se descubre (o lo descubren las gaviotas) entre los residuos un brazo: uno que se quedó dormido y fue sorprendido por la trituradora. Reciclaje ¡las pelotas!, diría un porteño.

gracias por pasar y abrazo
Jorge
 
Precioso y excelente soneto, haciendo limpia de las tantas cosas que vamos acumulando y nunca nos decidimos en deshacernos de ellas. Y es bueno hacer sitio para otras nuevas. Un fuerte abrazo con todo mi afecto.
Miguel.
Sí, es difícil revertir ese vicio de guardar porquerías. En un tiempo tuve una compañera a la que le encantaba tirar cosas: lográbamos un buen equilibrio, salvo cuando lo que tiraba era el dinero. ¿Cosas nuevas? veremos.

gracias y abrazo
Jorge
 
Soneto lapidario. La enumeración del segundo cuarteto me recuerda a Borges. Imagino que en el segundo verso del segundo cuarteto, viejos diarios son cuatro sílabas si se lee como un diptongo la primera sílaba de la palabra diarios, cosa que mi oído no hacía de forma natural. Me parece afortunada la aliteración formada en el primer cuarteto por rejuntando y arrojando.

Saludos cordiales.
¡Hola! ¡Vaya grata sorpresa! Sí, esa palabreja «diarios» es conflictiva, sobre todo cuando la vocean los vendedores (algunos hay que la vocean todavía). ¡Ay! las enumeraciones, larga historia...
Me gusta esa aliteración, sí, aunque he visto que algunos dicen que los gerundios deben ser proscritos de la poesía (no comparto esa idea, aunque en las rimas...).

gracias y abrazo
Jorge
 
Musador, Mundopoeta:
¡Cuántas cosas rejuntadas, compañero!
Y dicen que el saber no ocupa lugar... jeje.
Comprendo la situación por la que atraviesas,
también he dado mis tumbos...
Y claro, que sea lo más rápido posible
es el único remedio atendible.
Abrazos.
Hola, Tulio. Bueno... trato de evitar los tumbos a causa de la ciática; la última vez que me tumbé con mi bote fue, por suerte, bastante cómico. Sí, he sido lo que acá llamammos, en lunfardo, bastante «bagayero»: ¡qué manía de guardar cosas inútiles!

gracias y abrazo
Jorge
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Ay mi querido y admirado Jorge, cierta nostalgia y cierta bulla planea sobre este maravilloso soneto que tu inspiración nos comparte, yo he de decirte que te admiro profundamente, que te veo como un hombre cabal y derecho, culto y refinado, buena gente, buen poeta y buen amigo, que hayas cometido errores en la vida de los cuales has aprendido, pues sí, no todos podemos decir lo mismo porque algunas y algunos, como yo misma, tropezamos infinitas veces con la misma piedra y pocas veces aprendemos... ayyy no tengas prisas por irte a otro lado que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, así que tira por la borda cuanto te impida proseguir, para así aligerar tu carga, y comparte tu poesía con tod@s nosotr@s que cada uno o una a su manera, te quiere y te admira. Perdona a esta amiga que se enrolla más que una persiana.......muáááááááaackssssss....
 
Ay mi querido y admirado Jorge, cierta nostalgia y cierta bulla planea sobre este maravilloso soneto que tu inspiración nos comparte, yo he de decirte que te admiro profundamente, que te veo como un hombre cabal y derecho, culto y refinado, buena gente, buen poeta y buen amigo, que hayas cometido errores en la vida de los cuales has aprendido, pues sí, no todos podemos decir lo mismo porque algunas y algunos, como yo misma, tropezamos infinitas veces con la misma piedra y pocas veces aprendemos... ayyy no tengas prisas por irte a otro lado que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, así que tira por la borda cuanto te impida proseguir, para así aligerar tu carga, y comparte tu poesía con tod@s nosotr@s que cada uno o una a su manera, te quiere y te admira. Perdona a esta amiga que se enrolla más que una persiana.......muáááááááaackssssss....
Bueno, lo que es difícil encontrar entre tantos recuerdos son los aciertos, pero la vida sigue, querida Isabel. La mudanza acerca de la que he comentado es de departamento, no de foro: he explorado otros, sí, pero con poco éxito.

gracias y abrazo
Jorge
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.


De nuevo, felicidades, Jorge, has descrito con belleza el acto de desprenderse del pasado, de la mudanza, y cuantos más años vividos en ese lugar, más cuesta ...Cada objeto levanta en la memoria, cosas que creímos olvidadas...No se si se podía definir como catarsis, pero algo parecido.
Lo has descrito a la perfección. Estos versos son mis preferidos.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Un abrazo.
Isabel
 
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de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
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Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
hay que desprenderse de tantas cosas, al final de este viaje nadie se lleva nada y el poeta hace un balance en su interior que apacigua esos recuerdos. Un placer disfrutar de sus letras. Un saludo
 
De nuevo, felicidades, Jorge, has descrito con belleza el acto de desprenderse del pasado, de la mudanza, y cuantos más años vividos en ese lugar, más cuesta ...Cada objeto levanta en la memoria, cosas que creímos olvidadas...No se si se podía definir como catarsis, pero algo parecido.
Lo has descrito a la perfección. Estos versos son mis preferidos.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Un abrazo.
Isabel
Bueno, querida Isabel, ya sabes que para mí la imagen de la crecida tiene connotaciones muy tangibles: ¡tantas veces el río avanza sobre mi jardín! Este tema de los objetos y su rol evocativo es interesante, por cierto.

gracias y abrazo
Jorge
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.

Hola Jorge, veinte años solamente?
Solo cuando nos mudamos intentamos desalojar lo que creemos que ya no sirve.
Nos enseñaron que Somos más, cuanto más cosas innecesarias acumulamos.
Me ha gustado el soneto, algo así como desapegarse de aquello externo y empezar a mirarnos
que es lo que tenemos.
Me ha gustado el comentario de Salvador y claro que el poema es reflexivo.
Saludos cordiales.-
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Un señor soneto que fue un placer leer.
Si fuera andaluz diría "Ole", pero como soy valenciano solo añado un "che, que m"ha agradat molt".
Un abrazo, Jorge.
 
hay que desprenderse de tantas cosas, al final de este viaje nadie se lleva nada y el poeta hace un balance en su interior que apacigua esos recuerdos. Un placer disfrutar de sus letras. Un saludo
Uno se desprende de las cosas que están prendidas como garrapatas de su cuerpo, chupándole la sangre.

gracias y abrazo
Jorge
 
Veinte años rejuntando varias cosas
de utilidad a veces muy lejana
para hallarse de pronto una mañana
arrojando a la tolva incluso rosas.

Juguetes, libros, clavos, mariposas,
viejos diarios, sonetos: nada sana,
en la tolva retumba la campana
dando el tiempo del cierre de las fosas.

Cuando el recuerdo invade en su crecida
los helados jardines del presente,
son sus olas las flores de mi vida.

Deudo soy de mí mismo: el aliciente
para soltar el lastre en la partida
es lograr que el naufragio sea urgente.
Deshacerte del lastre de dos décadas genera el espacio suficiente para tu zozobra completa. Un abrazo.
 
Hola Jorge, veinte años solamente?
Solo cuando nos mudamos intentamos desalojar lo que creemos que ya no sirve.
Nos enseñaron que Somos más, cuanto más cosas innecesarias acumulamos.
Me ha gustado el soneto, algo así como desapegarse de aquello externo y empezar a mirarnos
que es lo que tenemos.
Me ha gustado el comentario de Salvador y claro que el poema es reflexivo.
Saludos cordiales.-
Sí, solo veinte años, pero de bastantes cambios. Pasaron por este depto. algunos de mis hijos, incluso con sus parejas, pasé de ser profesor activo a ser jubilado, compramos mi casa de la isla que cambió mi vida, varias parejas pasaron también... Y todo deja rastros, que van apareciendo cuando revuelves la basura...
gracias y abrazo, Catia
Jorge
 
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