Angelluzgris
Poeta recién llegado
Yo solo quiero mirarte a los ojos
y sentir, por un instante, que eres mío…
que nadie podrá comprender
el secreto que guardamos entre los dos.
En silencio rozo tus dedos,
y tú me miras… sonríes,
y entonces lo entiendo:
esta noche me pierdo en tu mirada.
Esta noche solo existimos tú y yo.
Nadie sabrá lo que escondemos,
ese lenguaje mudo
que solo tú sabes guardar
y que yo convierto en historias de ficción.
En cada luna llena
corro hacia ti
y te entrego mis rezos,
dios de mi placer.
No diré nada después de vernos,
solo te abrazaré…
me perderé en tu aroma nocturno
y cerraré los ojos
para guardarte en mi memoria.
Tú susurras: ten cuidado, cariño,
pero yo…
yo solo quiero que me nombres,
que me vuelvas plegaria,
una que repitas cada noche.
Que nuestros cuerpos sean verso,
húmedos de palabras,
de deseo contenido
en esta soledad compartida.
Hoy siento mi alma danzar,
y sé que lo he vuelto magia hacia ti.
Tú ríes… y rompes mis escudos.
Debo confesarte:
me gusta demasiado
que hagas temblar mis cimientos,
aquellos que creí
que nunca volverían a latir.
Me había perdido tanto tiempo…
y tú te volviste
la llave de mis fantasías,
esas que solo existen
cuando te susurro en silencio.
y sentir, por un instante, que eres mío…
que nadie podrá comprender
el secreto que guardamos entre los dos.
En silencio rozo tus dedos,
y tú me miras… sonríes,
y entonces lo entiendo:
esta noche me pierdo en tu mirada.
Esta noche solo existimos tú y yo.
Nadie sabrá lo que escondemos,
ese lenguaje mudo
que solo tú sabes guardar
y que yo convierto en historias de ficción.
En cada luna llena
corro hacia ti
y te entrego mis rezos,
dios de mi placer.
No diré nada después de vernos,
solo te abrazaré…
me perderé en tu aroma nocturno
y cerraré los ojos
para guardarte en mi memoria.
Tú susurras: ten cuidado, cariño,
pero yo…
yo solo quiero que me nombres,
que me vuelvas plegaria,
una que repitas cada noche.
Que nuestros cuerpos sean verso,
húmedos de palabras,
de deseo contenido
en esta soledad compartida.
Hoy siento mi alma danzar,
y sé que lo he vuelto magia hacia ti.
Tú ríes… y rompes mis escudos.
Debo confesarte:
me gusta demasiado
que hagas temblar mis cimientos,
aquellos que creí
que nunca volverían a latir.
Me había perdido tanto tiempo…
y tú te volviste
la llave de mis fantasías,
esas que solo existen
cuando te susurro en silencio.